martes, 16 de junio de 2020
El sacerdote en la barranca sagrada.
A Edgar Allan Poe
Cuenta la leyenda que un sacerdote de Rusia, se embarcó a América, y su misión era hacer un ritual en san pedro una ciudad de Argentina, aquella noche, con lúgubres luces, bajó al club náutico, y lo recibió una mujer con túnica, y caminó hacia las barrancas y clavó varias cruces de plata, él era el que echaría la maldición sobre el pueblo, y luego de clavar las cruces de plata, entró con su túnica solo al túnel, y vio los fantasmas, desde allí se escuchaban las campanas de la iglesia socorro, y su palpitación se aceleraba, hasta que se adentró en el túnel, y vio las llamas del lugar secreto, aquel que solo podía ser pisado por un alto jerarca en espiritualidad.
Vio la imagen de un espejo con fuego, y le habló: - Espíritu, soy Elías el sacerdote de la Siberia, vengo de muy lejos.
- No somos demonios. Respondió el espíritu.
Estoy acá para hacer este ritual, tomó la copa y la dejo en el pedestal, y tiró unas gotas de sangre, y dijo, -San pedro está sobre mí y hoy sus habitantes duermen, así que bendeciré en este ritual toda la ciudad.
Tomó varias cruces de plata y las clavó en el recinto, y se desnudó. Y ese sacerdote de alta casta de la orden de los príncipes de Rusia, dijo: Diré esta oración en una lengua nuestra y códigos secretos, y estuvo un rato, orando. La llama lo veía, los espíritus, clamaban.
Luego del ritual, salió de la caverna y fueron al centro de la ciudad al Butti, y tomaron un café con la mujer, y le dijo el sacerdote,- Ahora estoy tranquilo la energía del lugar era muy fuerte, pero debo volver a Rusia, tomaré un poco de wiski y luego viajaré en el barco, que esto quede en secreto, nadie debe saber que en los túneles de San pedro habita un poder grande y que es una ventana cósmica al universo.
El sacerdote subió al auto, y bajó al club náutico, se persigno con la señal de la cruz y tiró una cruz de plata al río.
Y vio desde lejos el horizonte y una lágrima se le cayó.
El tigre de los hielos
A Paul Auster
En medio de un desierto, allá en el sur Argentino, habitan unos tigres, donde el frío arrecia,
Bajan esos felinos a matar hombres y animales. Un hombre con un cuchillo lo enfrenta, y lo mata, pero los otros tigres sobreviven.
Cuentan que acechan una casa en medio de la nieve, y que el sur, el viento pega contra la ventana.
La leyenda afirma que los muertos aparecen en fantasmas, y que esos fantasmas arrecian las zonas.
Las posesiones espirituales llegan a las iglesias y estas se queman.
Alla a la distancia un gran tigre mata a un ciervo.
El ajedrecista genio del lago negro de España.
En un lugar, en España, donde caminó Cervantes escritor del quijote, y que surgiera una generación de autores, vivió un ajedrecista, que obsesionado en la edad media, jugaba todos los días al ajedrez. Un buen día decidió viajar. En ese viaje recorrió todo europa y sus cuevas y laberintos. Allá hoy que soy un ajedrecista en el siglo xxi dedico mis días a estudiar a ese gran genio. Los días pasan en mi isla, y esta aventura de escribir historias de dragones me gusta.
Mañana amanecerá, no se si viviré o moriré, en esta guerra que cuenta sus diabólicos planes.
Cuando llegué a mi canóa nadie estaba, y crucé el lago con el remo.
Hoy es de noche y tomo mi espada para ingresar en un bosque del otro lado de la isla, no moriré estaré luego acechando los lobos para matarlos y huir a otra selva de tigres y panteras sagradas.
EL árbol sagrado
En la selva Horacio Quiroga se mete entre unos tigres, y aparece en el firmamento una luz extraña.
El hombre se adentra en la selva y encuentra un árbol sagrado.
Luego de comer frutas, toma su espada y mata a una serpiente.
En varios días aparecen unos murciélagos grandes, se habla de una maldición.
A veces las historias terminan así sin saber que ocurre, pero olvidémonos un poco durmamos,
Luego la selva herirá la llaga.
lunes, 22 de diciembre de 2014
La espada
La espada
Es como una alondra de los mares… como el fuego
Atrás de la colina salvaje, salvaje en el puño de hierro.
La espada, esa víbora que silabea letras, sangre.
La durmiente secuencia de los astro, y el hielo de la muerte.
Gimiente
el mar va hacia el infinito cosmos.
Diamantes son las espadas… con gloria… con filo.
Atraviesa la madera, el eco de los bosques,
sobre un caballero andante,
el fuego sigue la perdida gaviota que silba el viento.
Es como una alondra de los mares… como el fuego
La brisa diminuta que se quiebra en el tiempo..
eres tiempo que paso a paso se muerde la fé.
La espada, la cruz, la vida de los guerreros.
Ausente de ti.. va el mareo.
Te pido la misma luz que hiere tus miembros dolidos
Te pido la sombra que anochece el tiempo
Dame el grito salvaje de la vertiente.
Allá están el cúmulo de fantasmas tras el viento
Tú, la rosa.
sábado, 21 de diciembre de 2013
La garra del pasado
La garra del pasado
Valéry, Paul: "Las obras no se acaban, se abandonan."
La garra del pasado viene a mis guaridas
Vuelve
Esa otra mirada del otro cielo latente
Se hace mar de aventura silenciosa
Aquí en esta soledad que irrumpe ese otro yo y tu
La garra vuelve a nacer
De ese nido.
Toda aventura nace de una daga que hiere
Los vientos son los pedazos del universo.
La garra del pasado viene a mis guaridas
De ese pozo profundo mas al mar
Más allá de toda permanencia
Te tiemblan las alas de gaviota
Querída mía
Mía en el desierto con los dados
Te me vuelcas en la dimensión del hoy.
Toma mi serpiente
Toma mi humo penetrante
Agita la lanza que te ausenta.
La garra toma el fruto
Decadencia
Soldados que van hacia el firmamento.
He de padecerte aún mas
En el surrealismo de tu cara girada.
Te suelto en la purificación de un silente recuerdo.
Sabías que no eras la muerte
Te fuiste
Con aquel otro enamorado
Explayado como una flecha de luz
Con todos los cuerpos hacia ti.
He de enumerarte cada día
Suplicio de gaviotas a lo lejos
Lejos
Como tu hora de llegada
Como la flor de herida
Sin la voz violadora de los crepúsculos
Neruda
Neruda en tu piel arrasadora de imagen.
Tu
Solo tu
Te me desgarras mas allá del azul y su espada.
Desmiente que el cielo se fue
Con el otro cielo que no se fue
Hacia donde nada es o será
Aventura
El abismo
El abismo
A Abelardo Castillo
Es un lugar de mil rostros oscuros
de jardines entre puertas abiertas,
una ilusión en las arpas desiertas
el abismo que no pierde los muros.
Es un lugar de ojos con los futuros
espejo de las praderas cubiertas
en el negro de las noches abiertas
entre las rocas de los rostros duros.
El abismo se cae por las noches
como los luceros de bellos coches
que andan en la ciudad con luces claras.
El abismo se vuela entre las rocas
que esparcen mares de las tenues bocas
de las bocas que callan blancas caras.
martes, 12 de noviembre de 2013
El Abismo
El abismo
A Abelardo Castillo
Es un lugar de mil rostros oscuros
de jardines entre puertas abiertas,
una ilusión en las arpas desiertas
el abismo que no pierde los muros.
Es un lugar de ojos con los futuros
espejo de las praderas cubiertas
en el negro de las noches abiertas
entre las rocas de los rostros duros.
El abismo se cae por las noches
como los luceros de bellos coches
que andan en la ciudad con luces claras.
El abismo se vuela entre las rocas
que esparcen mares de las tenues bocas
de las bocas que callan blancas caras.
lunes, 7 de octubre de 2013
Una nueva..
LA MANZANA DE FUEGO
La esperanza es el sueño del hombre despierto.
Aristoteles
La manzana de fuego quema pastos
Como los ruegos de las flores bellas,
Que van danzando con las tres estrellas
Entre miles recuerdos, seres castos.
La manzana de fuego quema pastos
Como los seres de las bocas bellas
Que van cantando contra las querellas
Por los parajes de los montes bastos.
Por los parajes de los verdes montes
Vuelan mariposas en horizontes
Llenos de manzanas de tenues fuegos.
Fuegos prendidos entre la mañana
De manzanas que esos vientos no baña
Por el frio que atenúa esos ruegos.
jueves, 11 de julio de 2013
Palomas azules en el horizonte
Palomas azules en el horizonte
Didicado a la Familia Tapia y a Leonardo Tapia ( In Memorian) con todo mi amor poema publicado en Sidney Australia, corregido por Josefa Prada como aporte literario.
Javier Dicenzo
( Aporte literario ( Corrección) de Josefa Prada)
Ha muerto un niño .
un pájaro .
un amigo .
La guerra no ha muert o
en mi pluma sangrienta .
He intentado encontrar el amo r
al buscar la pa z
el mundo me ha asesinado .
Por es o
buscamos amor
sin sabe r
que se olvida
qué encontrar.
muere el mund o
en mi pluma sangrient a
s e ha desolado la penumbra.
perdona amig o
busca y te busco en el amo r
t u muerte
me sumergió en un infierno .
¿ muerte, donde estás ?
Has anunciado la penumbr a
manos asesinas cayero n (no alcanzo a entender, ni a intuir)
en un otoño infinit o
A veces busco una hoj a
intento de primaver a
que la esperanza me vea ,
pensar en el cielo .
Por es o
en la lágrima sedient a
atrape la desolación .
H abrá paz
cuando una resurrección de mariposas
inunde la melancolí a
y desarme el arma
que ejecuta la vid a
latente grito que aniquila
palomas azules en el horizonte.
JAVIER DICENZO
Palomas azules en el horizonte
Palomas azules en el horizonte
Didicado a la Familia Tapia y a Leonardo
Tapia ( In Memorian) con todo mi amor poema publicado en Sidney Australia,
corregido por Josefa Prada como aporte literario.
Javier Dicenzo
( Aporte literario ( Corrección) de Josefa
Prada)
Ha muerto un niño .
un pájaro .
un amigo .
La guerra no ha muert o
en mi pluma sangrienta .
He intentado encontrar el amo r
al buscar la pa z
el mundo me ha asesinado .
Por es o
buscamos amor
sin sabe r
que se olvida
qué encontrar.
muere el mund o
en mi pluma sangrient a
s e ha desolado la penumbra.
perdona amig o
busca y te busco en el amo r
t u muerte
me sumergió en un infierno .
¿ muerte, donde estás ?
Has anunciado la penumbr a
manos asesinas cayero n (no alcanzo a entender,
ni a intuir)
en un otoño infinit o
A veces busco una hoj a
intento de primaver a
que la esperanza me vea ,
pensar en el cielo .
Por es o
en la lágrima sedient a
atrape la desolación .
H abrá paz
cuando una resurrección de mariposas
inunde la melancolí a
y desarme el arma
que ejecuta la vid a
latente grito que aniquila
palomas azules en el horizonte.
martes, 19 de febrero de 2013
Balada de amor para un vampiro
Balada de amor para un vampiro ( aporte
para la revista virtual)
Tú, que eres inmortal y que acusas el crepúsculo.
Ser despiadado en medio de las fuentes,
ser que pide paz en las sombras
amante desesperado por una lágrima
quietud de fuentes en el camino solitario.
Tú que amilanas las guerras
que con tu hacha matas al ser indefenso
que con tu puñal cruzas las eternidades.
¡Dame!
¡Dame tu beso de acero!
Temo crear un mundo sin ti
cuanto todo lo que existe es esa devastación
esas soledades desde los tiempos de los tiempos.
Esta es una canción
una balada justiciera de sangre fatal.
Tú que eres mas que un dios
O que una mariposa escondida en la hierba.
Cruzas las aguas de la vida
temes la eternidad
porque sabes que no morirás.
Sé que ese miedo te atormenta día tras día
Por que? Amante de la sangre
Por qué? Viuda de los abismos
Por qué? Me señalas
para tu inmortal vivencia
Que es lo que pides de mi?
cual es tu verdadero rostro?
Y que camino me entregas tras te ti?
Todos los tiempos son eternos
Todas la vidas son vidas
Todas las aguas son aguas
Todos los caminos son todos los caminos.
Pero, ¿ Donde
donde atraparé la rosa que no quiso florecer?
Para cantar
Para morir
Cuando tu eres eternidad.
LOS DOS NADADORES
Los dos nadadores
“ Ser original depende de la vida” El autor
Era un día extraño, los dos nadadores caminaros hacia la
playa, en un lugar de Mar del plata, habían estado hablando de tiburones. Uno de ellos le dijo a su compañero: - Hoy es
buen día para pescar tiburones, vamos.
Tomaron la lancha y se adentraron hasta alta mar y con un pedazo de carne
comenzaron a saciar su hambre.
-Imagina lo hermoso que es matar tiburones, dijo Juan
el otro llamado Pedro le respondió:
-Si es verdad toda nuestra vida es como un poema donde los
tiburones arrancan un pedazo de nuestro corazón.
Juan tomó un cuchillo largo y se tiró al mar, de pronto
apareció un tiburón enorme y la pelea fue sangrienta el pez le quitó la vida,
solo quedaba sangre sobre la superficie del agua.
Pedro quedó mirando el infinito como si el destino decidiera
que se perpetuara lejanamente. Volvió con la lancha y entró al hotel donde se
habían hospedado con Juan.
Tomó una botella de vino y comenzó a escribir una carta:
“Hermosa Lucrecia tu marido
ha muerto peleando salvajemente con un tiburón, te escribo esto para tu bien ya
que yo también moriré esta tarde porque el honor de todo hombre de mar es morir
entre los tiburones”. Pedro firmó la carta se dirigió hasta un correo y la
despachó. Luego subió a la lancha y se fue hasta alta mar.
Tomó un cuchillo miró como el agua estaba embravecida ese
día todos los dioses del mar conspiraran y la naturaleza era un demonio en su
conjunto.
Tiró carne en el agua y esta se llenó te tiburones, miró el
cielo nublado, acechando los horizontes, y gritó, gritó con todas sus fuerzas
diciendo:
-¡Dios! Te desafío a que me complazcas, y a nuestros
antepasados, te desafío. Luego comenzó a llorar, y gritó ¡ Dios! Voy hasta tu
eternidad, espero morir con los brazos cruzados en el mar vuelvo a mi destino.
Se tiró a las olas y poco a poco fue un susurro de gaviotas que colmaron las
ondas de los tiburones, la paz de un día elegido. Despacio la tarde se fue
poniendo y vino la noche como si una sospecha cruzara las aguas, un barco pasó
y vió la lancha vacía, un marino gritó:
¡Miren! Una lancha a la deriva. El marino bajó a la
embarcación y luego en tierra, supo que ese día habían estado dos hombres
comunes luchando contra un destino en medio del firmamento, un destino, cuando
llegaron a la habitación de los nadadores guardavidas encontraron una enorme
botella llena de colmillos de tiburones con una iscripción que decía:
Juan Y pedro
lunes, 6 de agosto de 2012
EL HOMBRE DEL CINE
El hombre del cine
( Las historias se descubren ) el autor
Era una mañana clara como un eterno sueño, el hombre del
cine caminó hacia su cuarto, había pasado unas noches sin dormir. Aquellos días
eran extraños, hacía unas cien noches que había vuelto de un viaje, pero esos
tiempos extraños sucedían como potros de un cielo de míticas estatuas. El
hombre estaba un poco loco, ya hacía mucho que habían decretado que era único
en esa ciudad de San Diego. La ultima película que vió era de unos médicos
asesinos. Era casi fin de año y el hombre del cine ,como todo el mundo lo llamaba,
partió una vez mas hacia la estación, perdería su ultima carreta hasta que la eternidad de la muerte
lo atrapara hacia el infinito. Entró al cine y miró todo el espacio que lo
rodeaba, estaba solo en medio de un ritual que ya llevaba unos diez años mas o
menos, era el ultimo hombre de San Diego esa ciudad perdida en medio de Estados
Unidos. Una mujer entró, le dijo:
-
Señor, usted terminará esta etapa del viejo cine “ Las Vegas”. Luego demoleremos este lugar
para levantar un edificio moderno de 30 pisos.
Era una mañana clara y despertó, se dió cuenta que estaba en
un cine y que se llamaba Carlos Martín,
la película terminaba justo cuando el estaba semidormido. Salió del cine
y caminó por una calle angosta, luego vió como el tren paraba.
Pasaron unos soldados, miró el cartel que decía: “Próxima
parada San Diego”, al bajar del tren se
dió cuenta que una mujer lo seguía.
- ¡ Señor! Disculpe,
¿ Usted es el hombre del cine?
-Le ruego que vuelva ya que está caminando hacia el pasado y
le recomiendo que no vaya tan deprisa.
Carlos Martín fué hacia el cine en medio de la ciudad San
Diego en el año 1975 entró en el cine y observó a unas mujeres con niños, se
acercó a una chica, ella estaba abrazada
a su novio.
- Disculpe, señorita,
¿ Usted como se llama? .
-Marina, le respondió.
- Una pregunta, ¿Que película pasan hoy?
-Señor no me moleste estoy con mi novio, la señorita volteó
la cara.
De pronto se dió cuenta que había una persona conocida pero
la luz se apagó.
Las espadas se cruzaban frente a sus ojos, miraba de reojo a
la multitud de gente pero no reconocía a nadie. Luego de la función caminó
hacia una casa rosa en medio de un descampado. Tocó la puerta y un señor
apareció, era un carpintero que lo miró de arriba abajo. Entonces reconoció el
rostro de su padre que según el tendría su misma edad, el carpintero le preguntó:
-
Señor, ¿Que desea?. En este momento estoy cambiando los
pañales a mi hijo con mi mujer; Carlos no dijo nada.
-
Pero disculpe
creo que tiene algún parecido a alguien de mi familia.
Retrocedió temeroso,
se dió cuenta que estaba en su pasado como en una película de terror, la vida o
el destino le jugaba algo siniestro, pero siguió caminando por una calle
de San Diego, poco a poco vió pasar todo el pasado frente a
sus ojos. Entró en un café y tomó un papel que le pidió a un mozo del bar y
consumió un té con un pedazo de pan con azúcar, comenzó a escribir una historia
que es la siguiente:
Había un cine en medio de un lugar Junto a un río de Europa,
todos los fin de semana pasaban películas y allí iban los intelectuales de toda
la ciudad. En el cine se daban las de Hollywood. Allí iba un grupo de amigos a
mirar…
Carlos dudó si seguir con la historia, estaba nervioso, el
pasado y el presente se juntaban
Por eso salió del bar se dirigió a un puente que daba al río
de San Diego, quería escapar del pasado; pero, ¿Dónde estaría la salida?, como
ya no sabía hacia donde ir. Se dirigió a una iglesia, era donde alguna vez
había entrado vestido de blanco con su novia.
Al transponer la puerta
sintió algo raro, la fachada del edificio estaba derrumbada y así siguió
caminando, todo al su alrededor estaba destruido. Continuó hasta que llegó a la
entrada de la ciudad y vió el cartel que decía: “10 kilómetros hasta
San Diego”.
Al tomar la carroza sintió que estaba liberado a su lado
estaban dos niños con una pareja. La carroza surcó un trayecto extraño hacia un
castillo que se divisaba cercano a lo que podría ser su futuro. Pero de pronto
la carroza paró en medio de un descampado.
Y ante su mirada estaba un cielo inmenso, era la entrada a
un lugar extraño. En la puerta había un cartel que decía: “Museo del cine de
Nueva York”. Cruzó y no había nadie,
todo estaba en penumbras, era un lugar hermoso pero silencioso. Advirtió una
galería de cuadros llenas de fotos, miles de fotos frente a sus ojos, y comenzó
a mirarlas, sus lágrimas cayeron de a poco. Eran todos los momentos de su vida,
Carlos Martín regresó a su presente con una mano en su bolsillo, frente a la
estación subió al tren, ese tren fue cruzando varias ciudades que poco a poco
se transformaron en lugares conocidos, luego cuando el tren paró, al bajar, vió
una anciana que abría una puerta de una casa. El hombre del cine tranquilamente
cruzó la ciudad y muy despacio entro a una casa, cuando se durmió, una chica lo
estaba despertando, diciéndole:
-Señor, la película ya ha terminado, y al salir del cine,
sintió como la pareja se alejaba abrazados frente al horizonte de San Diego.
lunes, 18 de junio de 2012
Paisaje
Se ve desde la ventana de la casa junto al río un
deambular de pájaros, los ojos del anciano
capturan cada trazo del paisaje. Hay gotas que caen
como lágrimas entre los remansos de las
aguas. El anciano clava la mirada en un punto del
firmamento, en un arco iris, unos ojos en
el horizonte.
Junto a la ventana llueven gotas de
rocío, el anciano llora ya que en ese paisaje
está el pasado, sus lágrimas caen despacio. El lugar
es muy bello, tanto como sus antiguos
amores de juventud. Su mente desvaría, por eso junto
al río ve unos fantasmas girar sobre
sus talones, son tres fantasmas, uno con forma de
mujer y los otros dos son niños. Ellos
juegan, aparecen y desaparecen junto a una bruma traslucida.
En el paisaje se ven los
pájaros, hermosos colibríes junto a las flores del río donde los caballos salvajes se
acercan a
beber. Esos tres fantasmas miran al anciano, y con
unos espejos le hacen guiños. El anciano
ríe, también llora, sus recuerdos vagan en esos
fantasmas del pasado. - ¿Qué he hecho?
Piensa él, ¿Esos son mis recuerdos?, los recuerdos de
un instante precioso, mis hijos mi
mujer. El pasado le juega algo siniestro, junto al río
van caminando esas figuras y frente a él
demonios escondidos, manos, unos ojos azules que
devoran los peces luminosos.
Comienza a llover muy fuerte, como si la naturaleza
conspirara contra la ventana. Un frío
entra por ella cerrando la puerta de la habitación.
Luego aparece un sol brillante, el paisaje se
vuelve agreste, la luz ilumina el horizonte. Aparecen
unos perros que van cazando peces y
los traen a tierra.
Pero la noche empieza a cubrir con su sombra el lugar, se acercan al río
y
la luna roja como la sangre pura acecha la bastedad
del campo. Ve de a poco los seres
fantasmales
chapotear entre la neblina, luego
dos búhos aparecen, son búhos blancos que
cazan a los ratones. Los caballos están dormidos. Y
muy despacio, unos lobos irrumpen, sus
ojos son intensos y un silbido remarca el suspenso de
la luna roja. Los fantasmas van hacia el
monte, se escuchan gritos mortales, luego aparece una
sombra inmensa sobre el agua del río,
titilan las luces
y un grito ensordecedor se siente, caen manchas de sangre sobre la ventana
y el anciano cierra sus ojos, lamenta eso. Luego todo
silencio, las figuras aparecen, y los
niños van caminando por la costa y con la mujer, el anciano
busca sus rostros pero no los ve,
no adivina la imagen distorsionada en ellos, como si
el mismo olvido se llevara esas caras, y
un eco lejano conmueve las paredes de la casa.
Los búhos vuelan sobre el río, el paisaje vuelve a
estar calmo, cae nieve, los perros acechan
una presa en el agua. Los fantasmas cruzan la isla y
se pierden dejando una estela a su paso.
El anciano recuerda esos días de juventud, cuando
amaba a su mujer y a sus niños; en el
firmamento es la ventana de la vida, esa ventana le
muestra el paisaje, un eterno ventanal
hacia el pasado, y entonces escucha una voz.: –¡ “Pedro, olvida tu
pasado, no mires por la
ventana, olvida tu pasado”! Pedro, con sus manos
temblorosas toca el vidrio, un fuego le
recorre por la piel.
Ve
los rayos y una tormenta apocalíptica frente a él, y miles de alas de pájaros,
– ¡“Pedro olvida tu pasado, olvida no mires por la
ventana”!
El
anciano bebe un trago de vino, toma su
saco y cierra las cortinas.
Baja
por el corredor y va hacia planta baja de la casa.
Camina
hacia el arroyo, todo se llena de silencio y siente como si siempre hubiera
estado allí,
entonces
alguien lo observa, como si Dios mismo o el destino jugara con él.
Camina hacia el agua tras los peces, ve los tres
fantasmas correr, los caballos se
espantan,
los búhos vuelan lejos y siente algo en su espalda, y
escucha una voz: –“No mires, no por
favor! , No puede soportar esa voz , da media vuelta y
ve con horror su casa, a un hombre en
la ventana mirándolo, como si fuera él ese sujeto.
La figura desaparece, el anciano vuelve a su casa,
mira su habitación, pero no encuentra
nada, solamente unas huellas en el vidrio. Frente a él
divisa como los fantasmas se funden en
el paisaje junto a las aguas, y cierra la ventana.
JAVIER DICENZO
martes, 20 de marzo de 2012
POEMAS 2012
Para sangrar todo lo imposiblemente sádico
( Hablando a Pablo Banegas)
¿ Quién fluye astutamente hacia la irrealidad de los seres?
si es mas el agónico grito en la selva
¡ Oh! ¡Pablo! , necesito eclipsar la virtud
con una energía inexistente,
hablar de Abelardo Castillo
llamar al espíritu que habita en la palabra.
Gigante ha venido el viento desde los ocasos
eres el cuentista que ha de volver,
¡Oh!, ¡Pablo!, mi ciudad es una elegía,
esa elegía de Borges y sus fantasmas.
Yo sé que he de vivir sobre las sombras
buscando la balada enamorada.
¿ Quién busca lo irreal astutamente?
No maldigas al destino
si una palabra sangrienta yace en el olvido
no tientes al ángel bello
mas bello que lo mas tenue en el firmamento.
¡oh! ¡Pablo!
Escondo un sentimiento inmenso
que puede voltear todos los sueños del mundo
es así que recorro el inmenso mundo,
busco una verdad
esa expresión de deseo que banaliza el retorno.
No hagas explicaciones de la calidad
del verso herido en la ciudad
Javier o Poe son dos poetas
si, dos poetas que aún existen en el olvido.
Sé que la lira aguda herirá fantasmas
aún en galerías de artes de algún ayer
si mi arte baladí en el recuerdo
se desvanece con una nube de algún ser despiadado.
¿ Qué elegía inmensa recorrerá la astuta garra?
No seas cruel ojos que miras
si un después revuelve las entrañas de los dioses
es aquí limite irrisible
la voz y la luz mas impenetrables
para sangrar todo lo imposiblemente sádico.
El basurero
Como la gota que irradia una luz pura
Está el basurero
El artífice de una sociedad
La expresión capitalista
Esa danza de fuego
Donde la desesperanza
Se transforma
En un durazno podrido
Mirado como ave rapaz
Como un buitre lejano
Es el trabajo
De un desposeído
La manzana de la manzana
El fruto tomado con repugnancia
El basurero
Personaje despreciado
En los relojes de la orfandad
Se va con los centauros
En el mas allá
Con la palabra hibrida
De amaneceres putrefactos
Las llamas
No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación
.Confucio.
Hay llamas en el fondo del bosque,
son de un azul intenso, azul mar.
Queman las arboledas con el viento,
duermen bajo el cielo limpio.
El demonio es el padre de las llamas.
Hay llamas en el fondo del bosque
junto al camino de los inmortales.
En la casa de antiguos herreros
donde una luz enciende soledad.
Las llamas son el poder del universo
de cada estrella que inventa la noche.
Duermen cuando se apagan
cuando la luna muere tibia.
Es verdad cuando un viento las guarece
que no apagan otro fuego
mas ardiente que las lágrimas
de esa estatua indemne al calor.
La hoja tibia en el cerezo
Proyecto de poema con ritmo tratado en el chat de alaire
Dedicado al maestro Rafel Calle reincidiendo
La hoja tibia en el cerezo
muere como una mujer
muere al nacer su hijo.
Es una transparencia fina,
extremo de los árboles.
El verde acuna la luz
terciopelo de la noche.
La hoja tibia en el cerezo
vive como un río
en madres gotas de lluvia.
Es simplemente una hoja
as que aroma el bosque,
lecho de mariposas
volando por los senderos
en que viven pájaros.
La hoja se viste
del fruto que morirá
a un viento del olvido
que es olvido natural,
del otoño cruel y manso
en el suelo sepulcro
de caricias del sol
sed de alondras y gorriones.
Aún sigue siendo el mar
( Poema dedicado a los corazones solitarios)
Hay nombres en el sonido del viento
cuando el ser es mar.
Hay nombres
que palabras dice
el pescador de la lancha.
Aún sigue siendo el mar
el que enumeras las figuras
las caracolas perdidas.
Hay nombres en el sol
cuando el ser es mar,
sigue siendo el mar
la ballena herida,
el tiburón acechando.
Aún
aun sigue siendo el mar
que recoge el frío
como un temblor de gaviota herida,
la plenitud de la sal.
Aún sigue siendo el mar
que acoraza los barcos
y los hunde
que resurge del abismo tesoros.
Aún sigue siendo el mar
fragancia de iluminados cielos,
porque cuando la estrella titila
es el bravío oleaje
el que sucumbe la estrella de mar.
Aún
aún sigue siendo el mar
el que borra las historias
que apaga la noche,
que avecina
la raza de los cósmicos
faros perdidos horizontes.
El luchador de las sombras
Mi grandeza no resida en no haber caído nunca sino en haberme levantado siempre
Napoleón Bonaparte
Existe un espíritu legendario en la tierra de los dioses verdaderos,
ese espíritu va recorriendo las nieves
donde el luchador de las sombras
guarece su fuerza hacia los vientos.
Muchos amaneceres pasan por sus ojos de azules muertes,
el luchador es la daga de hierro
que va matando todos los árboles de los infernales duelos,
la sangre ahuyenta a los lobos
las criaturas que pasan frente a las ramas
El luchador de las sombras
todo lo que existe es el luchador de las sombras,
existe un espíritu irreverente
que escupe falencias en las otras miradas.
Es el luchador de las sombras
el luchador
que
va caminando frente a las mascaras de hierro,
el que mata
como un dios que va muriendo con las serpientes
rojas víboras del otro candado humano.
Existen muertes
muertes feroces en el campo de batalla,
ellos santifican la levedad en mariposas,
esos espíritus sangran
con las babas
de los murciélagos.
El luchador sobrevive en la Siberia,
en el resplandor latente de una mirada
que
va caminando frente a las mascaras de hierro,
que es una canción pura
como el arpa de esa Venus irrepetible
asombro de un mundo
de la sutil mirada de ella que va
minando los caminos de la libertad.
JAVIER DICENZO
( Hablando a Pablo Banegas)
¿ Quién fluye astutamente hacia la irrealidad de los seres?
si es mas el agónico grito en la selva
¡ Oh! ¡Pablo! , necesito eclipsar la virtud
con una energía inexistente,
hablar de Abelardo Castillo
llamar al espíritu que habita en la palabra.
Gigante ha venido el viento desde los ocasos
eres el cuentista que ha de volver,
¡Oh!, ¡Pablo!, mi ciudad es una elegía,
esa elegía de Borges y sus fantasmas.
Yo sé que he de vivir sobre las sombras
buscando la balada enamorada.
¿ Quién busca lo irreal astutamente?
No maldigas al destino
si una palabra sangrienta yace en el olvido
no tientes al ángel bello
mas bello que lo mas tenue en el firmamento.
¡oh! ¡Pablo!
Escondo un sentimiento inmenso
que puede voltear todos los sueños del mundo
es así que recorro el inmenso mundo,
busco una verdad
esa expresión de deseo que banaliza el retorno.
No hagas explicaciones de la calidad
del verso herido en la ciudad
Javier o Poe son dos poetas
si, dos poetas que aún existen en el olvido.
Sé que la lira aguda herirá fantasmas
aún en galerías de artes de algún ayer
si mi arte baladí en el recuerdo
se desvanece con una nube de algún ser despiadado.
¿ Qué elegía inmensa recorrerá la astuta garra?
No seas cruel ojos que miras
si un después revuelve las entrañas de los dioses
es aquí limite irrisible
la voz y la luz mas impenetrables
para sangrar todo lo imposiblemente sádico.
El basurero
Como la gota que irradia una luz pura
Está el basurero
El artífice de una sociedad
La expresión capitalista
Esa danza de fuego
Donde la desesperanza
Se transforma
En un durazno podrido
Mirado como ave rapaz
Como un buitre lejano
Es el trabajo
De un desposeído
La manzana de la manzana
El fruto tomado con repugnancia
El basurero
Personaje despreciado
En los relojes de la orfandad
Se va con los centauros
En el mas allá
Con la palabra hibrida
De amaneceres putrefactos
Las llamas
No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación
.Confucio.
Hay llamas en el fondo del bosque,
son de un azul intenso, azul mar.
Queman las arboledas con el viento,
duermen bajo el cielo limpio.
El demonio es el padre de las llamas.
Hay llamas en el fondo del bosque
junto al camino de los inmortales.
En la casa de antiguos herreros
donde una luz enciende soledad.
Las llamas son el poder del universo
de cada estrella que inventa la noche.
Duermen cuando se apagan
cuando la luna muere tibia.
Es verdad cuando un viento las guarece
que no apagan otro fuego
mas ardiente que las lágrimas
de esa estatua indemne al calor.
La hoja tibia en el cerezo
Proyecto de poema con ritmo tratado en el chat de alaire
Dedicado al maestro Rafel Calle reincidiendo
La hoja tibia en el cerezo
muere como una mujer
muere al nacer su hijo.
Es una transparencia fina,
extremo de los árboles.
El verde acuna la luz
terciopelo de la noche.
La hoja tibia en el cerezo
vive como un río
en madres gotas de lluvia.
Es simplemente una hoja
as que aroma el bosque,
lecho de mariposas
volando por los senderos
en que viven pájaros.
La hoja se viste
del fruto que morirá
a un viento del olvido
que es olvido natural,
del otoño cruel y manso
en el suelo sepulcro
de caricias del sol
sed de alondras y gorriones.
Aún sigue siendo el mar
( Poema dedicado a los corazones solitarios)
Hay nombres en el sonido del viento
cuando el ser es mar.
Hay nombres
que palabras dice
el pescador de la lancha.
Aún sigue siendo el mar
el que enumeras las figuras
las caracolas perdidas.
Hay nombres en el sol
cuando el ser es mar,
sigue siendo el mar
la ballena herida,
el tiburón acechando.
Aún
aun sigue siendo el mar
que recoge el frío
como un temblor de gaviota herida,
la plenitud de la sal.
Aún sigue siendo el mar
que acoraza los barcos
y los hunde
que resurge del abismo tesoros.
Aún sigue siendo el mar
fragancia de iluminados cielos,
porque cuando la estrella titila
es el bravío oleaje
el que sucumbe la estrella de mar.
Aún
aún sigue siendo el mar
el que borra las historias
que apaga la noche,
que avecina
la raza de los cósmicos
faros perdidos horizontes.
El luchador de las sombras
Mi grandeza no resida en no haber caído nunca sino en haberme levantado siempre
Napoleón Bonaparte
Existe un espíritu legendario en la tierra de los dioses verdaderos,
ese espíritu va recorriendo las nieves
donde el luchador de las sombras
guarece su fuerza hacia los vientos.
Muchos amaneceres pasan por sus ojos de azules muertes,
el luchador es la daga de hierro
que va matando todos los árboles de los infernales duelos,
la sangre ahuyenta a los lobos
las criaturas que pasan frente a las ramas
El luchador de las sombras
todo lo que existe es el luchador de las sombras,
existe un espíritu irreverente
que escupe falencias en las otras miradas.
Es el luchador de las sombras
el luchador
que
va caminando frente a las mascaras de hierro,
el que mata
como un dios que va muriendo con las serpientes
rojas víboras del otro candado humano.
Existen muertes
muertes feroces en el campo de batalla,
ellos santifican la levedad en mariposas,
esos espíritus sangran
con las babas
de los murciélagos.
El luchador sobrevive en la Siberia,
en el resplandor latente de una mirada
que
va caminando frente a las mascaras de hierro,
que es una canción pura
como el arpa de esa Venus irrepetible
asombro de un mundo
de la sutil mirada de ella que va
minando los caminos de la libertad.
JAVIER DICENZO
martes, 14 de junio de 2011
POEMAS JAVIER DICENZO 2011
Melodía imposible
En honor a
Robert Ervin Howard
Voy a elevar tanto mi canto que ni los dioses podrán detenerme.
Matare cada universo en el crepúsculo solitario.
Es tan grande mi apasionamiento
que toda la creación no bastará para mis manos.
Yo he de buscarte fantasma aunque muera
será tanto mi desgarro cósmico
que la danza en el paraíso agotara cada gota de santidad.
He de nombrarte dios innombrable
en cada palabra inmortal de mi fe desfallecida.
Si es necesario levantaré todas las lapidas
para que mi nombre iluso haga espantar
esas litigiosas potencias de los cielos mas altos.
Caminos que nadie toma
a esta tierra que piso
Yo he de transitar las sombras dolidas de esta ciudad San Pedro
volveré junto a las hadas del sauce.
Transito míticos caminos entre ríos lejanos.
Mil pájaros dormidos acunarán la letanía.
Viviré sumergido en despertares.
Yo he de transitar cada llama dormida
un camino que nadie toma
hacia el lado que nadie mira
una balada enamorada de la mariposa,
que anuncie cantos de ausencias dolidas.
Suprema es esta ciudad
donde la ola se alza sobre los muros.
Mi grito se hace mas ausente,
camino solitario como durmiendo la noche
con pasos hacia el laberinto del sur.
Voy transitando la senda de ausentes miradas
hay un sitio escondido donde los paraísos existen,
acumulando la fe y el pecado
la virtud de los dioses latentes en el crepúsculo.
Son simplemente caminos que nadie toma
donde nadie muere
hasta que el fulgor de la calandria
suspira con el lamento de la ciudad,
cuando el lamento duele con el dolor
mas ausente mi desesperado canto suicida.
Yo he de regresar por ese camino diferente
hasta que la playa de mi ayer
resucite en flores pequeñas y hermosas
hacia todo el inmenso mundo.
En el crepúsculo rojo como mi sangre
En honor y recuerdo del enorme genio literario
Robert Ervin Howard
Robert que pregunta hago al horizonte de laberintos satánicos
ahora que los fantasmas recorren la tierra,
cuando quiero volar sobre las casas de mi ciudad.
Magos y serpientes inundan el mundo.
Robert, el tiro en tu cerebro mato todo el infinito
por eso es que el centinela de la guerra cósmica
mata todo lo que existe en las lejanías.
Si por un momento yo pudiera elevar las ausencias
transformarlo en un amor y en un veneno tan puros
en el crepúsculo rojo como mi sangre.
Pero somos humanos Robert
carecemos de todo lo que poseen los dioses.
Inmortal tu nombre en los libros de los libros
cuando se agiganta la araña que destruye tu mundo
la inspiración poeta de las madrugadas de vampiros.
Robert, adiós a tus poemas y a las piras
porque tu dios no fue el mío
ante las eternas palpitaciones del universo.
Los árboles
Dedicado a mi maestro Rafael Calle y a la naturaleza
Los árboles de inviernos agonizan
entre las lluvias en los verdes bosques,
donde miles de pájaros se mueven
como las olas de los bravos mares.
Son como mil estrellas en las noches
de paraísos, cual las puras almas ,
los árboles de luces entre gotas
de los cristales de las santas fuentes.
Los árboles de Junio se estremecen
entre frescuras de los blancos cielos,
donde los hombres gozan primaveras
cual los arcángeles de dulces ríos.
Sus ramas con gorriones enmudecen
todas las tardes con otoños grises,
entre hermosos luceros de los astros
que van durmiendo fuertes fríos lejos.
Elegía de un poeta solitario
( Dedicado a Pablo Banegas)
Irrumpí en el mágico mundo de un cuentista
virtud ilusa de renacer las damas heridas.
Irrumpí poeta que cree en los duendes
en cada melodía del olimpo glorioso
por eso glorifico al cuentista
y su pluma herida por amaneceres.
Ante la mano de los demonios
deshojé la vida y la reaccionaria muerte
con los laberintos de Borges
en el abismo del palpito en San Pedro.
Irrumpí cada puerta de Kafka
cada araña de los oscuros sótanos.
Maldije mi espíritu
para aparecer en un rostro acuático
lamentando las irreverencias del destino.
La misa de mi cuerpo fulguro azul
entonces el signo del ave fénix surgió
en este poema que regresa al cosmos
para lapidar la fruta roja del paraíso.
A la dama azul en el crepúsculo
A mi hermana Guillermina
La dama vislumbra atardeceres en el crepúsculo
En la buenos aires asfixiante
Remueve los laberintos de utopías
Va por la sinuosa buenos Aires
Resurgiendo las paredes de ocre
La dama voltea los ídolos sangrantes de soledades
Sus pasos van
Al Shopping que dibuja escondites prohibidos.
Su pelo es como un lienzo sagrado
En la urbe que aprisiona artistas longevos
Si yo pudiera atrapar los sueños
Y que la dama fulgorosa de despertares
Surgiera como una luz azul en el firmamento
Para renacer todos los paraísos estelares
El viento ausenta los pasos en la playa
Surge la voz sobre los ojos de la dama
Y todos los frenéticos lamentos
Acogen prisiones de sueños
En la historia de los focos parados
Entre el sol de san pedro y buenos aires
Cuando las violetas puras surgen
En un canto
Que purifica sangre
Con la dama embebida de soledad y luz.
A la muerte de mi ser
A Valeria con afecto
Dormir
con todas las muertes
en todas las fotos
en cada segundo,
abriendo las alas
durmiendo las luchas
con sentimientos.
Dormir
en la estrella
en el límite de la palabra
por el amor
por los sueños.
Dormir todo el día
hasta el crepúsculo
de esos pasos lejanos
guareciendo tu querer
el mío
mas mío que tuyo el mío
por todos los pasos.
Juan en el Crepúsculo
A Juan Gelman por sus luchas
Juan, tú que le escribes danzas al fuego
al pájaro ausente de la calesita
abre el sigiloso brillo en la calle,
verso herido con las madres del sur.
Eres el poeta que lloro los violines
el rojo del gorrión herido.
Tú acurrucas el niño dormido
la paz de la guerra.
Poeta de la mascara en resguardo
con sus decires en la América suicida,
eres en el paso hacia el poniente.
No morirás, Juan, en el crepúsculo,
tus gritos
ni tu causa mas allá de la muerte
que irrumpe con la crisálida del ayer.
En honor a
Robert Ervin Howard
Voy a elevar tanto mi canto que ni los dioses podrán detenerme.
Matare cada universo en el crepúsculo solitario.
Es tan grande mi apasionamiento
que toda la creación no bastará para mis manos.
Yo he de buscarte fantasma aunque muera
será tanto mi desgarro cósmico
que la danza en el paraíso agotara cada gota de santidad.
He de nombrarte dios innombrable
en cada palabra inmortal de mi fe desfallecida.
Si es necesario levantaré todas las lapidas
para que mi nombre iluso haga espantar
esas litigiosas potencias de los cielos mas altos.
Caminos que nadie toma
a esta tierra que piso
Yo he de transitar las sombras dolidas de esta ciudad San Pedro
volveré junto a las hadas del sauce.
Transito míticos caminos entre ríos lejanos.
Mil pájaros dormidos acunarán la letanía.
Viviré sumergido en despertares.
Yo he de transitar cada llama dormida
un camino que nadie toma
hacia el lado que nadie mira
una balada enamorada de la mariposa,
que anuncie cantos de ausencias dolidas.
Suprema es esta ciudad
donde la ola se alza sobre los muros.
Mi grito se hace mas ausente,
camino solitario como durmiendo la noche
con pasos hacia el laberinto del sur.
Voy transitando la senda de ausentes miradas
hay un sitio escondido donde los paraísos existen,
acumulando la fe y el pecado
la virtud de los dioses latentes en el crepúsculo.
Son simplemente caminos que nadie toma
donde nadie muere
hasta que el fulgor de la calandria
suspira con el lamento de la ciudad,
cuando el lamento duele con el dolor
mas ausente mi desesperado canto suicida.
Yo he de regresar por ese camino diferente
hasta que la playa de mi ayer
resucite en flores pequeñas y hermosas
hacia todo el inmenso mundo.
En el crepúsculo rojo como mi sangre
En honor y recuerdo del enorme genio literario
Robert Ervin Howard
Robert que pregunta hago al horizonte de laberintos satánicos
ahora que los fantasmas recorren la tierra,
cuando quiero volar sobre las casas de mi ciudad.
Magos y serpientes inundan el mundo.
Robert, el tiro en tu cerebro mato todo el infinito
por eso es que el centinela de la guerra cósmica
mata todo lo que existe en las lejanías.
Si por un momento yo pudiera elevar las ausencias
transformarlo en un amor y en un veneno tan puros
en el crepúsculo rojo como mi sangre.
Pero somos humanos Robert
carecemos de todo lo que poseen los dioses.
Inmortal tu nombre en los libros de los libros
cuando se agiganta la araña que destruye tu mundo
la inspiración poeta de las madrugadas de vampiros.
Robert, adiós a tus poemas y a las piras
porque tu dios no fue el mío
ante las eternas palpitaciones del universo.
Los árboles
Dedicado a mi maestro Rafael Calle y a la naturaleza
Los árboles de inviernos agonizan
entre las lluvias en los verdes bosques,
donde miles de pájaros se mueven
como las olas de los bravos mares.
Son como mil estrellas en las noches
de paraísos, cual las puras almas ,
los árboles de luces entre gotas
de los cristales de las santas fuentes.
Los árboles de Junio se estremecen
entre frescuras de los blancos cielos,
donde los hombres gozan primaveras
cual los arcángeles de dulces ríos.
Sus ramas con gorriones enmudecen
todas las tardes con otoños grises,
entre hermosos luceros de los astros
que van durmiendo fuertes fríos lejos.
Elegía de un poeta solitario
( Dedicado a Pablo Banegas)
Irrumpí en el mágico mundo de un cuentista
virtud ilusa de renacer las damas heridas.
Irrumpí poeta que cree en los duendes
en cada melodía del olimpo glorioso
por eso glorifico al cuentista
y su pluma herida por amaneceres.
Ante la mano de los demonios
deshojé la vida y la reaccionaria muerte
con los laberintos de Borges
en el abismo del palpito en San Pedro.
Irrumpí cada puerta de Kafka
cada araña de los oscuros sótanos.
Maldije mi espíritu
para aparecer en un rostro acuático
lamentando las irreverencias del destino.
La misa de mi cuerpo fulguro azul
entonces el signo del ave fénix surgió
en este poema que regresa al cosmos
para lapidar la fruta roja del paraíso.
A la dama azul en el crepúsculo
A mi hermana Guillermina
La dama vislumbra atardeceres en el crepúsculo
En la buenos aires asfixiante
Remueve los laberintos de utopías
Va por la sinuosa buenos Aires
Resurgiendo las paredes de ocre
La dama voltea los ídolos sangrantes de soledades
Sus pasos van
Al Shopping que dibuja escondites prohibidos.
Su pelo es como un lienzo sagrado
En la urbe que aprisiona artistas longevos
Si yo pudiera atrapar los sueños
Y que la dama fulgorosa de despertares
Surgiera como una luz azul en el firmamento
Para renacer todos los paraísos estelares
El viento ausenta los pasos en la playa
Surge la voz sobre los ojos de la dama
Y todos los frenéticos lamentos
Acogen prisiones de sueños
En la historia de los focos parados
Entre el sol de san pedro y buenos aires
Cuando las violetas puras surgen
En un canto
Que purifica sangre
Con la dama embebida de soledad y luz.
A la muerte de mi ser
A Valeria con afecto
Dormir
con todas las muertes
en todas las fotos
en cada segundo,
abriendo las alas
durmiendo las luchas
con sentimientos.
Dormir
en la estrella
en el límite de la palabra
por el amor
por los sueños.
Dormir todo el día
hasta el crepúsculo
de esos pasos lejanos
guareciendo tu querer
el mío
mas mío que tuyo el mío
por todos los pasos.
Juan en el Crepúsculo
A Juan Gelman por sus luchas
Juan, tú que le escribes danzas al fuego
al pájaro ausente de la calesita
abre el sigiloso brillo en la calle,
verso herido con las madres del sur.
Eres el poeta que lloro los violines
el rojo del gorrión herido.
Tú acurrucas el niño dormido
la paz de la guerra.
Poeta de la mascara en resguardo
con sus decires en la América suicida,
eres en el paso hacia el poniente.
No morirás, Juan, en el crepúsculo,
tus gritos
ni tu causa mas allá de la muerte
que irrumpe con la crisálida del ayer.
lunes, 20 de diciembre de 2010
LA PUERTA 9
LA PUERTA 9
Detrás de la puerta se oían las voces, parecían unos seres extraños,
celosos, se escuchaban gritos y un zumbido como de moscas, ruido a metal.
Frente a la puerta estaba el niño Juan con mirada perdida
en lo oscuro,leyendo en ella un numero pintado de blanco: 9 , el niño temeroso mirabadicha puerta haciéndose preguntas sobre los zumbidos, pensaba ¿ Qué serian esas voces?,de pronto vio cómo unos golpes la hacían temblar, gritos, aullidos,
¡ no me matés!, escuchaba.
Luego el zumbido continuaba, todo transcurría en un tiempo cíclico,
Juan temblaba ante tremendos golpes, ¡ no me matés!, escuchaba. Estaba en el umbral de la puerta como un perro acurrucado, silencioso. Aquello era algo tremendo.
Frente a la puerta se sentía diminuto y más con esos pasos lejanos, que parecían acercarse y alejarse,sería algún hombre incontrolado.
Todo eso creaba un clima extraño. ¡No me matés! Se oía.
El niño en un momento empezó a llorar, levantaba la mirada, como rogando a Dios.
En un principio dudó si quedarse o irse, tenía temor, con un sentimiento de nausea.
Despacio, temeroso se acercó a la puerta, era de color negra, oscura como un abismo.
De pronto un golpe seco del otro lado abrió un orificio,
y una luz salió, parecíaque el infierno estaba saliendo de la puerta 9. Juan se acercó casi sintiéndose morir, pero en un acto de curiosidad al sentir silencio y paz en ese momento,escuchó una voz y se acercó.
Y al mirar por el orificio si bien no pudo captar demasiado,
vio unos dedos como humanos y luego la mano con una flor, y escuchó unas risas.
La luz quesalía de la puerta lo hizo sentir feliz. Pero de pronto el agujero fue obstruido,dejando a Juan con la duda, ¿ Qué seres o cosas habría detrás de la puerta?
Se tapó los ojos, no miró. Un golpe seco sacudió la puerta: ¡ no me matés!.
El se apartó dela puerta,temiendo cualquier cosa menos algo bueno.
Entonces sintió rasguños en la madera,como de un león o un tigre.
Hubo silencio, el silencio de una misa, luego voces y pasos, no se daba cuenta en su inocencia que podría ser, apenas tenía 9 años. Sintió nuevamente temor, pensó en las flores que había visto. El número 9 seguía indemne como un símbolo expectante. Las horas pasaban y su tiempo parecía estar junto a la puerta. El permanecía allí como una estaca del destino, sintió de pronto
el sonido de una campana que venia del otro lado.
El niño comenzó a levantarse sintió una mano en su hombro, miró y era un hombre alto de traje oscuro como la puerta: y le preguntó:
- ¿ Niño cómo te llamás?.
- Juan, respondió, temeroso:
-Juan Blanco
-Lindo nombre dijo el hombre , ¿ Que haces aquí y no en tu casa?
-No ves que la escuela está cerrada, no ves que no podés entrar.
El niño miró la puerta y al voltear no vio más al hombre, había desaparecido.
Sintió , pero dudó, si había sido un humano o un fantasma,
de pronto la puerta fue golpeada y escuchó: ¡ no, por favor! No me matés, no no…
Y ante un impulso tras esos golpes tremendos y gritos,
se abalanzó sobre la puerta y la abrió.
-Juan, Juan despierta, escuchó
El niño reaccionó y vio a su madre, todo había sido un sueño,
un mal sueño,-Vamos Juan tenés que despertarte, son las nueve menos
veinte y hay que ir a la escuela, El niño vaciló, le dijo:
-Mamá tuve una pesadilla mientras dormía, un sueño horrible tengo miedo
de ir a la escuela. -Vamos Juan no digás tonterías, es tarde tengo que
ir a trabajar y tu padre hoy tiene doble turno en la fábrica.
-No, no quiero ir mamá, tengo miedo, mucho miedo.
Entonces su madre lo agarró del brazo y le dijo:
-Mirá Juan no sé qué soñaste, pero si no voy a trabajar no podrás
seguiryendo a clases, ni que te regale para tu cumpleaños esos muñecos raros de la televisión.
El niño tomó un poco de te en forma apresurada, se miró al espejo
y junto a sus padres subió al auto gacel. Su madre manejaba ya que su padre estaba un poco cansado.
Juan estaba nervioso su padre lo miraba y le preguntaba insistente:
- Hijo que té ocurre que estás tan silencioso y pensativo,
-Nada papá, nada.- El auto paso dos semáforos a mediana velocidad ,
era una mañana fría y sombría, de lejos se veían las palomas del campanario de una iglesia.
El niño se despidió de sus padres y bajó, observó como el auto aceleraba
y doblaba en la esquina , la campana comenzó a sonar, Juan caminaba
nervioso con aire de sospecha, en esa mañana fría como de cementerio.
Paso al lado de unas flores y miró su reloj pulsera que marcaba
las nueve de la mañana.
Sintió el zumbido de moscas y con horror observó la fachada de la escuela
y vió la puerta 9 , a un costado un grupo de chicos de su edad
que caminaban despacio,y ellos decían:
-No, no lo vamos a matar. Solo lo golpearemos un poco,.
Otros decían:
-Lo vamos a encerrar en la escuela.Juan tenía miedo,
miraba la puerta con temor a acercarse.
Los niños avanzaban y discutían entre si,Juan sentía
un olor muy fuerte como de muerte, y un zumbido;
ellos avanzaban.
-No, no lo vamos a matar le vamos a pegar entre todos
y le robamos el reloj.
Juan desesperado comenzó a correr y se perdió en una plaza cercana.
Los chicos le gritaban, Juan siguió corriendo hacia su casa
con todas sus fuerzas, y exhausto cayó.
Autor: JAVIER DICENZO
Detrás de la puerta se oían las voces, parecían unos seres extraños,
celosos, se escuchaban gritos y un zumbido como de moscas, ruido a metal.
Frente a la puerta estaba el niño Juan con mirada perdida
en lo oscuro,leyendo en ella un numero pintado de blanco: 9 , el niño temeroso mirabadicha puerta haciéndose preguntas sobre los zumbidos, pensaba ¿ Qué serian esas voces?,de pronto vio cómo unos golpes la hacían temblar, gritos, aullidos,
¡ no me matés!, escuchaba.
Luego el zumbido continuaba, todo transcurría en un tiempo cíclico,
Juan temblaba ante tremendos golpes, ¡ no me matés!, escuchaba. Estaba en el umbral de la puerta como un perro acurrucado, silencioso. Aquello era algo tremendo.
Frente a la puerta se sentía diminuto y más con esos pasos lejanos, que parecían acercarse y alejarse,sería algún hombre incontrolado.
Todo eso creaba un clima extraño. ¡No me matés! Se oía.
El niño en un momento empezó a llorar, levantaba la mirada, como rogando a Dios.
En un principio dudó si quedarse o irse, tenía temor, con un sentimiento de nausea.
Despacio, temeroso se acercó a la puerta, era de color negra, oscura como un abismo.
De pronto un golpe seco del otro lado abrió un orificio,
y una luz salió, parecíaque el infierno estaba saliendo de la puerta 9. Juan se acercó casi sintiéndose morir, pero en un acto de curiosidad al sentir silencio y paz en ese momento,escuchó una voz y se acercó.
Y al mirar por el orificio si bien no pudo captar demasiado,
vio unos dedos como humanos y luego la mano con una flor, y escuchó unas risas.
La luz quesalía de la puerta lo hizo sentir feliz. Pero de pronto el agujero fue obstruido,dejando a Juan con la duda, ¿ Qué seres o cosas habría detrás de la puerta?
Se tapó los ojos, no miró. Un golpe seco sacudió la puerta: ¡ no me matés!.
El se apartó dela puerta,temiendo cualquier cosa menos algo bueno.
Entonces sintió rasguños en la madera,como de un león o un tigre.
Hubo silencio, el silencio de una misa, luego voces y pasos, no se daba cuenta en su inocencia que podría ser, apenas tenía 9 años. Sintió nuevamente temor, pensó en las flores que había visto. El número 9 seguía indemne como un símbolo expectante. Las horas pasaban y su tiempo parecía estar junto a la puerta. El permanecía allí como una estaca del destino, sintió de pronto
el sonido de una campana que venia del otro lado.
El niño comenzó a levantarse sintió una mano en su hombro, miró y era un hombre alto de traje oscuro como la puerta: y le preguntó:
- ¿ Niño cómo te llamás?.
- Juan, respondió, temeroso:
-Juan Blanco
-Lindo nombre dijo el hombre , ¿ Que haces aquí y no en tu casa?
-No ves que la escuela está cerrada, no ves que no podés entrar.
El niño miró la puerta y al voltear no vio más al hombre, había desaparecido.
Sintió , pero dudó, si había sido un humano o un fantasma,
de pronto la puerta fue golpeada y escuchó: ¡ no, por favor! No me matés, no no…
Y ante un impulso tras esos golpes tremendos y gritos,
se abalanzó sobre la puerta y la abrió.
-Juan, Juan despierta, escuchó
El niño reaccionó y vio a su madre, todo había sido un sueño,
un mal sueño,-Vamos Juan tenés que despertarte, son las nueve menos
veinte y hay que ir a la escuela, El niño vaciló, le dijo:
-Mamá tuve una pesadilla mientras dormía, un sueño horrible tengo miedo
de ir a la escuela. -Vamos Juan no digás tonterías, es tarde tengo que
ir a trabajar y tu padre hoy tiene doble turno en la fábrica.
-No, no quiero ir mamá, tengo miedo, mucho miedo.
Entonces su madre lo agarró del brazo y le dijo:
-Mirá Juan no sé qué soñaste, pero si no voy a trabajar no podrás
seguiryendo a clases, ni que te regale para tu cumpleaños esos muñecos raros de la televisión.
El niño tomó un poco de te en forma apresurada, se miró al espejo
y junto a sus padres subió al auto gacel. Su madre manejaba ya que su padre estaba un poco cansado.
Juan estaba nervioso su padre lo miraba y le preguntaba insistente:
- Hijo que té ocurre que estás tan silencioso y pensativo,
-Nada papá, nada.- El auto paso dos semáforos a mediana velocidad ,
era una mañana fría y sombría, de lejos se veían las palomas del campanario de una iglesia.
El niño se despidió de sus padres y bajó, observó como el auto aceleraba
y doblaba en la esquina , la campana comenzó a sonar, Juan caminaba
nervioso con aire de sospecha, en esa mañana fría como de cementerio.
Paso al lado de unas flores y miró su reloj pulsera que marcaba
las nueve de la mañana.
Sintió el zumbido de moscas y con horror observó la fachada de la escuela
y vió la puerta 9 , a un costado un grupo de chicos de su edad
que caminaban despacio,y ellos decían:
-No, no lo vamos a matar. Solo lo golpearemos un poco,.
Otros decían:
-Lo vamos a encerrar en la escuela.Juan tenía miedo,
miraba la puerta con temor a acercarse.
Los niños avanzaban y discutían entre si,Juan sentía
un olor muy fuerte como de muerte, y un zumbido;
ellos avanzaban.
-No, no lo vamos a matar le vamos a pegar entre todos
y le robamos el reloj.
Juan desesperado comenzó a correr y se perdió en una plaza cercana.
Los chicos le gritaban, Juan siguió corriendo hacia su casa
con todas sus fuerzas, y exhausto cayó.
Autor: JAVIER DICENZO
En tu vida habitan las estrellas
En tu vida habitan las estrellas
a Martín Acuña
Martín
si la mar huyera sobre los confines del planeta,
si tu poesía elevara los cisnes del crepúsculo
pues todo seria un cantar de baladas enamoradas.
Martín
si un niño te pidiera un poema
y tu se lo dieras
si la verdad guareciera las letras
y el cantar de los cantares sufriera
por ver tu lira
pues todo seria hermoso
las danzas de almas lloverías sobre la tierra.
Nada seria cruel
nada ausente poeta
herida de las selvas
caricia perdida que elevas.
Pero estamos en el mundo
con sus soledades y crueldades,
si te debo todos mis poemas
si el rayo cruel volviera a mi vida,
si tu vida fuera un camino a la espera;
pues caminante que camino llevas
déjame darte mi verso entero
para que digas lo que dice el poeta.
Cruz de olvido llevas
danzas de niños
corazones solitos y cantar de lluvia de enero.
Busca
busca la poesía
los largos destinos
porque se que en tu vida habitan las estrellas.
JAVIER DICENZO
a Martín Acuña
Martín
si la mar huyera sobre los confines del planeta,
si tu poesía elevara los cisnes del crepúsculo
pues todo seria un cantar de baladas enamoradas.
Martín
si un niño te pidiera un poema
y tu se lo dieras
si la verdad guareciera las letras
y el cantar de los cantares sufriera
por ver tu lira
pues todo seria hermoso
las danzas de almas lloverías sobre la tierra.
Nada seria cruel
nada ausente poeta
herida de las selvas
caricia perdida que elevas.
Pero estamos en el mundo
con sus soledades y crueldades,
si te debo todos mis poemas
si el rayo cruel volviera a mi vida,
si tu vida fuera un camino a la espera;
pues caminante que camino llevas
déjame darte mi verso entero
para que digas lo que dice el poeta.
Cruz de olvido llevas
danzas de niños
corazones solitos y cantar de lluvia de enero.
Busca
busca la poesía
los largos destinos
porque se que en tu vida habitan las estrellas.
JAVIER DICENZO
viernes, 3 de diciembre de 2010
PARA APARENTAR MI NIÑEZ DE LABERINTO PERPETUO
Para aparentar mi niñez de laberinto perpetuo
Donde la paz extiende los infinitos cielos en el horizonte
no existe la melancólica esfera de bocas de fuego.
Quiero matar las mariposas sangrientas con los espejos.
¿Qué voces aman la levedad de siluetas en el crepúsculo?
Neruda ya no esta en mi abismo insondable.
Ni Luís Alposta con todas sus poesías
podría sanar mi alma secuencial en los paraísos.
Amo ese camino solitario en los despertares de la humanidad.
¿ Quien predice mi espíritu dimensional?
Hay una espada palpitando mi elemental guarida.
Me paro frente a la danza angelical
abro mi vida con cada espíritu de pájaros heridos.
Mi metamorfosis no cederá láminas de despedida.
No me basta que un gris del viento caiga sobre el silencio,
me cercan los fantasmas de Alan poe.
No tengo una lira aguda para curar mi ojo abatido
ni el despertar milenario que hace juegos en la piel.
Me niego a la eternidad pasando frente a cruces,
a alzar mi voz profunda para resucitar las flores,
porque doy tregua al desfiladero de pasos.
Amo la libertad de mi ser con la mirada Venus
exquisita desnudez de llamas en el Apocalipsis.
Mi denuncia a la vida es para lo innombrable
que se hace raíz penumbrosa de árboles azules
para aparentar mi niñez de laberinto perpetuo.
JAVIER DICENZO DICIEMBRE DE 2010
Donde la paz extiende los infinitos cielos en el horizonte
no existe la melancólica esfera de bocas de fuego.
Quiero matar las mariposas sangrientas con los espejos.
¿Qué voces aman la levedad de siluetas en el crepúsculo?
Neruda ya no esta en mi abismo insondable.
Ni Luís Alposta con todas sus poesías
podría sanar mi alma secuencial en los paraísos.
Amo ese camino solitario en los despertares de la humanidad.
¿ Quien predice mi espíritu dimensional?
Hay una espada palpitando mi elemental guarida.
Me paro frente a la danza angelical
abro mi vida con cada espíritu de pájaros heridos.
Mi metamorfosis no cederá láminas de despedida.
No me basta que un gris del viento caiga sobre el silencio,
me cercan los fantasmas de Alan poe.
No tengo una lira aguda para curar mi ojo abatido
ni el despertar milenario que hace juegos en la piel.
Me niego a la eternidad pasando frente a cruces,
a alzar mi voz profunda para resucitar las flores,
porque doy tregua al desfiladero de pasos.
Amo la libertad de mi ser con la mirada Venus
exquisita desnudez de llamas en el Apocalipsis.
Mi denuncia a la vida es para lo innombrable
que se hace raíz penumbrosa de árboles azules
para aparentar mi niñez de laberinto perpetuo.
JAVIER DICENZO DICIEMBRE DE 2010
viernes, 22 de octubre de 2010
EL DESENCANTO AZUL DE LA DAMA
El desencanto Azul de la dama
Si existe una dama fulgorosa en los despertares
esa prisión no atardecerá la melodía.
Puedo poseer cada rosa en el cielo
acariciar un gato embebido de despertares
Puedo llamar al azul de la dama
una tristeza gótica en la Europa del sur
por eso mi prisión se acerca a Kafka.
Si existe una dama fulgorosa en los despertares
agotaré el poema enamorado
tras la secuencia desalmada de una gaviota herida.
Existen muchas palabras olvidadas
tristezas lejanas en los caminos de la vida
sobre la enumeración irreal del anochecer.
JAVIER DICENZO
Si existe una dama fulgorosa en los despertares
esa prisión no atardecerá la melodía.
Puedo poseer cada rosa en el cielo
acariciar un gato embebido de despertares
Puedo llamar al azul de la dama
una tristeza gótica en la Europa del sur
por eso mi prisión se acerca a Kafka.
Si existe una dama fulgorosa en los despertares
agotaré el poema enamorado
tras la secuencia desalmada de una gaviota herida.
Existen muchas palabras olvidadas
tristezas lejanas en los caminos de la vida
sobre la enumeración irreal del anochecer.
JAVIER DICENZO
jueves, 3 de junio de 2010
EN ESA GUERRA QUE NOS CONDENA EN EL SILENCIO
En esa guerra que nos condena en el silencio
Y viví
en la noctámbula tibieza de lo salvaje
atormentado por tormentas
sospechando la luna remota.
Recorrí el alma aprisionada
mi luz nunca cegó el camino
ni la metamorfosis loca.
Está el artífice del mar oscuro
la mitad de la otra mascara.
Y viví
el crepúsculo inmortal
con los gritos de los abismos,
era el alma de los dioses
o aquel emblema desapegado.
Europa era un fantasma
en la piel de un genio.
Atrapé la mirada perpetua
de ese poeta enorme
que fue a limpiar las fosas
en esa guerra
que nos condena en el silencio
JAVIER DICENZO
Y viví
en la noctámbula tibieza de lo salvaje
atormentado por tormentas
sospechando la luna remota.
Recorrí el alma aprisionada
mi luz nunca cegó el camino
ni la metamorfosis loca.
Está el artífice del mar oscuro
la mitad de la otra mascara.
Y viví
el crepúsculo inmortal
con los gritos de los abismos,
era el alma de los dioses
o aquel emblema desapegado.
Europa era un fantasma
en la piel de un genio.
Atrapé la mirada perpetua
de ese poeta enorme
que fue a limpiar las fosas
en esa guerra
que nos condena en el silencio
JAVIER DICENZO
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