martes, 12 de noviembre de 2013

El Abismo

El abismo A Abelardo Castillo Es un lugar de mil rostros oscuros de jardines entre puertas abiertas, una ilusión en las arpas desiertas el abismo que no pierde los muros. Es un lugar de ojos con los futuros espejo de las praderas cubiertas en el negro de las noches abiertas entre las rocas de los rostros duros. El abismo se cae por las noches como los luceros de bellos coches que andan en la ciudad con luces claras. El abismo se vuela entre las rocas que esparcen mares de las tenues bocas de las bocas que callan blancas caras.

lunes, 7 de octubre de 2013

Una nueva..

LA MANZANA DE FUEGO La esperanza es el sueño del hombre despierto. Aristoteles La manzana de fuego quema pastos Como los ruegos de las flores bellas, Que van danzando con las tres estrellas Entre miles recuerdos, seres castos. La manzana de fuego quema pastos Como los seres de las bocas bellas Que van cantando contra las querellas Por los parajes de los montes bastos. Por los parajes de los verdes montes Vuelan mariposas en horizontes Llenos de manzanas de tenues fuegos. Fuegos prendidos entre la mañana De manzanas que esos vientos no baña Por el frio que atenúa esos ruegos.

jueves, 11 de julio de 2013

Palomas azules en el horizonte

Palomas azules en el horizonte Didicado a la Familia Tapia y a Leonardo Tapia ( In Memorian) con todo mi amor poema publicado en Sidney Australia, corregido por Josefa Prada como aporte literario. Javier Dicenzo ( Aporte literario ( Corrección) de Josefa Prada) Ha muerto un niño . un pájaro . un amigo . La guerra no ha muert o en mi pluma sangrienta . He intentado encontrar el amo r al buscar la pa z el mundo me ha asesinado . Por es o buscamos amor sin sabe r que se olvida qué encontrar. muere el mund o en mi pluma sangrient a s e ha desolado la penumbra. perdona amig o busca y te busco en el amo r t u muerte me sumergió en un infierno . ¿ muerte, donde estás ? Has anunciado la penumbr a manos asesinas cayero n (no alcanzo a entender, ni a intuir) en un otoño infinit o A veces busco una hoj a intento de primaver a que la esperanza me vea , pensar en el cielo . Por es o en la lágrima sedient a atrape la desolación . H abrá paz cuando una resurrección de mariposas inunde la melancolí a y desarme el arma que ejecuta la vid a latente grito que aniquila palomas azules en el horizonte. JAVIER DICENZO

Palomas azules en el horizonte



Palomas azules en el horizonte


Didicado a la Familia Tapia y a Leonardo Tapia ( In Memorian) con todo mi amor poema publicado en Sidney Australia, corregido por Josefa Prada como aporte literario.
Javier Dicenzo


( Aporte literario ( Corrección) de Josefa Prada)

Ha muerto un niño .
un pájaro .
un amigo .
La guerra no ha muert o
en mi pluma sangrienta .
He intentado encontrar el amo r
al buscar la pa z
el mundo me ha asesinado .
Por es o
buscamos   amor
sin sabe r
         que se olvida 
qué encontrar.

muere el mund o
en mi pluma sangrient a
s e ha desolado la penumbra.
perdona amig o
busca y te busco en el amo r

t u muerte
 me sumergió en un infierno .
¿ muerte, donde estás ?
Has anunciado la penumbr a
manos asesinas cayero n (no alcanzo a entender, ni a intuir)
en un otoño infinit o

A veces busco una hoj a
intento de primaver a
que la esperanza me vea ,
pensar en el cielo .
Por es o
 en la lágrima sedient a
atrape la desolación .
 H abrá paz
cuando  una resurrección de mariposas
inunde la melancolí a
y   desarme  el arma
que ejecuta la vid a
latente grito   que aniquila
palomas azules en el horizonte.


JAVIER DICENZO 

martes, 19 de febrero de 2013

Balada de amor para un vampiro


Balada de amor para un vampiro ( aporte para la revista virtual) 

Tú, que eres inmortal y que acusas el crepúsculo.
Ser despiadado en medio de las fuentes,
ser que pide paz en las sombras
amante desesperado por una lágrima
quietud de fuentes en el camino solitario.
Tú que amilanas las guerras
que con tu hacha matas al ser indefenso
que con tu puñal cruzas las eternidades.
¡Dame! 
¡Dame tu beso de acero!
Temo crear un mundo sin ti
cuanto todo lo que existe es esa devastación
esas soledades desde los tiempos de los tiempos.
Esta es una canción
una balada justiciera de sangre fatal.
Tú que eres mas que un dios
O que una mariposa escondida en la hierba.
Cruzas las aguas de la vida
 temes la eternidad
porque sabes que no morirás.
Sé que ese miedo te atormenta día tras día
Por que? Amante de la sangre
Por qué? Viuda de los abismos
Por  qué? Me señalas para tu inmortal vivencia
Que es lo que pides de mi?
cual es tu verdadero rostro?
Y que camino me entregas tras te ti?
Todos los tiempos son eternos
Todas la vidas son vidas
Todas las aguas son aguas
Todos los caminos son todos los caminos.
Pero, ¿ Donde
donde atraparé la rosa que no quiso florecer?
Para cantar
Para morir
Cuando tu eres eternidad. 

LOS DOS NADADORES


Los dos nadadores

“ Ser original depende de la vida” El autor

Era un día extraño, los dos nadadores caminaros hacia la playa, en un lugar de Mar del plata, habían estado hablando de tiburones.  Uno de ellos le dijo a su compañero: - Hoy es buen día para pescar tiburones, vamos.
Tomaron la lancha y se adentraron hasta  alta mar y con un pedazo de  carne  comenzaron a saciar su hambre.
-Imagina lo hermoso que es matar tiburones, dijo Juan
el otro llamado Pedro le respondió:
-Si es verdad toda nuestra vida es como un poema donde los tiburones arrancan un pedazo de nuestro corazón.
Juan tomó un cuchillo largo y se tiró al mar, de pronto apareció un tiburón enorme y la pelea fue sangrienta el pez le quitó la vida, solo quedaba sangre sobre la superficie del agua.
Pedro quedó mirando el infinito como si el destino decidiera que se perpetuara lejanamente. Volvió con la lancha y entró al hotel donde se habían hospedado con Juan.
Tomó una botella de vino y comenzó a escribir una carta:
“Hermosa Lucrecia tu marido ha muerto peleando salvajemente con un tiburón, te escribo esto para tu bien ya que yo también moriré esta tarde porque el honor de todo hombre de mar es morir entre los tiburones”. Pedro firmó la carta se dirigió hasta un correo y la despachó. Luego subió a la lancha y se fue hasta alta mar.
Tomó un cuchillo miró como el agua estaba embravecida ese día todos los dioses del mar conspiraran y la naturaleza era un demonio en su conjunto.
Tiró carne en el agua y esta se llenó te tiburones, miró el cielo nublado, acechando los horizontes, y gritó, gritó con todas sus fuerzas diciendo:
-¡Dios! Te desafío a que me complazcas, y a nuestros antepasados, te desafío. Luego comenzó a llorar, y gritó ¡ Dios! Voy hasta tu eternidad, espero morir con los brazos cruzados en el mar vuelvo a mi destino. Se tiró a las olas y poco a poco fue un susurro de gaviotas que colmaron las ondas de los tiburones, la paz de un día elegido. Despacio la tarde se fue poniendo y vino la noche como si una sospecha cruzara las aguas, un barco pasó y vió la lancha vacía, un marino gritó:
¡Miren! Una lancha a la deriva. El marino bajó a la embarcación y luego en tierra, supo que ese día habían estado dos hombres comunes luchando contra un destino en medio del firmamento, un destino, cuando llegaron a la habitación de los nadadores guardavidas encontraron una enorme botella llena de colmillos de tiburones con una iscripción que decía:

La Paz de Dios es La paz de los hombres

Juan Y pedro 

lunes, 6 de agosto de 2012

EL HOMBRE DEL CINE


El hombre del cine


( Las historias se descubren ) el autor


Era una mañana clara como un eterno sueño, el hombre del cine caminó hacia su cuarto, había pasado unas noches sin dormir. Aquellos días eran extraños, hacía unas cien noches que había vuelto de un viaje, pero esos tiempos extraños sucedían como potros de un cielo de míticas estatuas. El hombre estaba un poco loco, ya hacía mucho que habían decretado que era único en esa ciudad de San Diego. La ultima película que vió era de unos médicos asesinos. Era casi fin de año y el hombre del cine ,como todo el mundo lo llamaba, partió una vez mas hacia la estación, perdería su ultima  carreta hasta que la eternidad de la muerte lo atrapara hacia el infinito. Entró al cine y miró todo el espacio que lo rodeaba, estaba solo en medio de un ritual que ya llevaba unos diez años mas o menos, era el ultimo hombre de San Diego esa ciudad perdida en medio de Estados Unidos. Una mujer entró, le dijo:
-         Señor, usted terminará esta etapa del viejo cine  “ Las Vegas”. Luego demoleremos este lugar para levantar un edificio moderno de 30 pisos.
Era una mañana clara y despertó, se dió cuenta que estaba en un cine y que se llamaba Carlos Martín,  la película terminaba justo cuando el estaba semidormido. Salió del cine y caminó por una calle angosta, luego vió como el tren paraba. 
Pasaron unos soldados, miró el cartel que decía: “Próxima parada San Diego”,  al bajar del tren se dió cuenta que una mujer lo seguía.
- ¡ Señor!  Disculpe, ¿ Usted es el hombre del cine?
-Le ruego que vuelva ya que está caminando hacia el pasado y le recomiendo que no vaya tan deprisa.
Carlos Martín fué hacia el cine en medio de la ciudad San Diego en el año 1975 entró en el cine y observó a unas mujeres con niños, se acercó a una chica, ella  estaba abrazada a su novio.
-  Disculpe, señorita, ¿ Usted como se llama? .
-Marina, le respondió.
- Una pregunta, ¿Que película pasan hoy? 
-Señor no me moleste estoy con mi novio, la señorita volteó la cara.
De pronto se dió cuenta que había una persona conocida pero la luz se apagó.
Las espadas se cruzaban frente a sus ojos, miraba de reojo a la multitud de gente pero no reconocía a nadie. Luego de la función caminó hacia una casa rosa en medio de un descampado. Tocó la puerta y un señor apareció, era un carpintero que lo miró de arriba abajo. Entonces reconoció el rostro de su padre que según el tendría su misma edad, el carpintero  le preguntó:
-         Señor, ¿Que desea?. En este momento estoy cambiando los pañales a mi hijo con mi mujer; Carlos no dijo nada.
-          Pero disculpe creo que tiene algún parecido a alguien de mi familia.


 Retrocedió temeroso, se dió cuenta que estaba en su pasado como en una película de terror, la vida o el destino le jugaba algo siniestro, pero siguió caminando por una calle
de San Diego, poco a poco vió pasar todo el pasado frente a sus ojos. Entró en un café y tomó un papel que le pidió a un mozo del bar y consumió un té con un pedazo de pan con azúcar, comenzó a escribir una historia que es la siguiente:
Había un cine en medio de un lugar Junto a un río de Europa, todos los fin de semana pasaban películas y allí iban los intelectuales de toda la ciudad. En el cine se daban las de Hollywood. Allí iba un grupo de amigos a mirar…
Carlos dudó si seguir con la historia, estaba nervioso, el pasado y el presente se juntaban
Por eso salió del bar se dirigió a un puente que daba al río de San Diego, quería escapar del pasado; pero, ¿Dónde estaría la salida?, como ya no sabía hacia donde ir. Se dirigió a una iglesia, era donde alguna vez había entrado vestido de blanco con su novia.
 Al transponer la puerta sintió algo raro, la fachada del edificio estaba derrumbada y así siguió caminando, todo al su alrededor estaba destruido. Continuó hasta que llegó a la entrada de la ciudad y vió el cartel que decía: “10 kilómetros hasta San Diego”.
Al tomar la carroza sintió que estaba liberado a su lado estaban dos niños con una pareja. La carroza surcó un trayecto extraño hacia un castillo que se divisaba cercano a lo que podría ser su futuro. Pero de pronto la carroza paró en medio de un descampado.
Y ante su mirada estaba un cielo inmenso, era la entrada a un lugar extraño. En la puerta había un cartel que decía: “Museo del cine de Nueva York”.  Cruzó y no había nadie, todo estaba en penumbras, era un lugar hermoso pero silencioso. Advirtió una galería de cuadros llenas de fotos, miles de fotos frente a sus ojos, y comenzó a mirarlas, sus lágrimas cayeron de a poco. Eran todos los momentos de su vida, Carlos Martín regresó a su presente con una mano en su bolsillo, frente a la estación subió al tren, ese tren fue cruzando varias ciudades que poco a poco se transformaron en lugares conocidos, luego cuando el tren paró, al bajar, vió una anciana que abría una puerta de una casa. El hombre del cine tranquilamente cruzó la ciudad y muy despacio entro a una casa, cuando se durmió, una chica lo estaba despertando, diciéndole:
-Señor, la película ya ha terminado, y al salir del cine, sintió como la pareja se alejaba abrazados frente al horizonte de San Diego.



 JAVIER DICENZO