lunes, 7 de octubre de 2013
Una nueva..
LA MANZANA DE FUEGO
La esperanza es el sueño del hombre despierto.
Aristoteles
La manzana de fuego quema pastos
Como los ruegos de las flores bellas,
Que van danzando con las tres estrellas
Entre miles recuerdos, seres castos.
La manzana de fuego quema pastos
Como los seres de las bocas bellas
Que van cantando contra las querellas
Por los parajes de los montes bastos.
Por los parajes de los verdes montes
Vuelan mariposas en horizontes
Llenos de manzanas de tenues fuegos.
Fuegos prendidos entre la mañana
De manzanas que esos vientos no baña
Por el frio que atenúa esos ruegos.
jueves, 11 de julio de 2013
Palomas azules en el horizonte
Palomas azules en el horizonte
Didicado a la Familia Tapia y a Leonardo Tapia ( In Memorian) con todo mi amor poema publicado en Sidney Australia, corregido por Josefa Prada como aporte literario.
Javier Dicenzo
( Aporte literario ( Corrección) de Josefa Prada)
Ha muerto un niño .
un pájaro .
un amigo .
La guerra no ha muert o
en mi pluma sangrienta .
He intentado encontrar el amo r
al buscar la pa z
el mundo me ha asesinado .
Por es o
buscamos amor
sin sabe r
que se olvida
qué encontrar.
muere el mund o
en mi pluma sangrient a
s e ha desolado la penumbra.
perdona amig o
busca y te busco en el amo r
t u muerte
me sumergió en un infierno .
¿ muerte, donde estás ?
Has anunciado la penumbr a
manos asesinas cayero n (no alcanzo a entender, ni a intuir)
en un otoño infinit o
A veces busco una hoj a
intento de primaver a
que la esperanza me vea ,
pensar en el cielo .
Por es o
en la lágrima sedient a
atrape la desolación .
H abrá paz
cuando una resurrección de mariposas
inunde la melancolí a
y desarme el arma
que ejecuta la vid a
latente grito que aniquila
palomas azules en el horizonte.
JAVIER DICENZO
Palomas azules en el horizonte
Palomas azules en el horizonte
Didicado a la Familia Tapia y a Leonardo
Tapia ( In Memorian) con todo mi amor poema publicado en Sidney Australia,
corregido por Josefa Prada como aporte literario.
Javier Dicenzo
( Aporte literario ( Corrección) de Josefa
Prada)
Ha muerto un niño .
un pájaro .
un amigo .
La guerra no ha muert o
en mi pluma sangrienta .
He intentado encontrar el amo r
al buscar la pa z
el mundo me ha asesinado .
Por es o
buscamos amor
sin sabe r
que se olvida
qué encontrar.
muere el mund o
en mi pluma sangrient a
s e ha desolado la penumbra.
perdona amig o
busca y te busco en el amo r
t u muerte
me sumergió en un infierno .
¿ muerte, donde estás ?
Has anunciado la penumbr a
manos asesinas cayero n (no alcanzo a entender,
ni a intuir)
en un otoño infinit o
A veces busco una hoj a
intento de primaver a
que la esperanza me vea ,
pensar en el cielo .
Por es o
en la lágrima sedient a
atrape la desolación .
H abrá paz
cuando una resurrección de mariposas
inunde la melancolí a
y desarme el arma
que ejecuta la vid a
latente grito que aniquila
palomas azules en el horizonte.
martes, 19 de febrero de 2013
Balada de amor para un vampiro
Balada de amor para un vampiro ( aporte
para la revista virtual)
Tú, que eres inmortal y que acusas el crepúsculo.
Ser despiadado en medio de las fuentes,
ser que pide paz en las sombras
amante desesperado por una lágrima
quietud de fuentes en el camino solitario.
Tú que amilanas las guerras
que con tu hacha matas al ser indefenso
que con tu puñal cruzas las eternidades.
¡Dame!
¡Dame tu beso de acero!
Temo crear un mundo sin ti
cuanto todo lo que existe es esa devastación
esas soledades desde los tiempos de los tiempos.
Esta es una canción
una balada justiciera de sangre fatal.
Tú que eres mas que un dios
O que una mariposa escondida en la hierba.
Cruzas las aguas de la vida
temes la eternidad
porque sabes que no morirás.
Sé que ese miedo te atormenta día tras día
Por que? Amante de la sangre
Por qué? Viuda de los abismos
Por qué? Me señalas
para tu inmortal vivencia
Que es lo que pides de mi?
cual es tu verdadero rostro?
Y que camino me entregas tras te ti?
Todos los tiempos son eternos
Todas la vidas son vidas
Todas las aguas son aguas
Todos los caminos son todos los caminos.
Pero, ¿ Donde
donde atraparé la rosa que no quiso florecer?
Para cantar
Para morir
Cuando tu eres eternidad.
LOS DOS NADADORES
Los dos nadadores
“ Ser original depende de la vida” El autor
Era un día extraño, los dos nadadores caminaros hacia la
playa, en un lugar de Mar del plata, habían estado hablando de tiburones. Uno de ellos le dijo a su compañero: - Hoy es
buen día para pescar tiburones, vamos.
Tomaron la lancha y se adentraron hasta alta mar y con un pedazo de carne
comenzaron a saciar su hambre.
-Imagina lo hermoso que es matar tiburones, dijo Juan
el otro llamado Pedro le respondió:
-Si es verdad toda nuestra vida es como un poema donde los
tiburones arrancan un pedazo de nuestro corazón.
Juan tomó un cuchillo largo y se tiró al mar, de pronto
apareció un tiburón enorme y la pelea fue sangrienta el pez le quitó la vida,
solo quedaba sangre sobre la superficie del agua.
Pedro quedó mirando el infinito como si el destino decidiera
que se perpetuara lejanamente. Volvió con la lancha y entró al hotel donde se
habían hospedado con Juan.
Tomó una botella de vino y comenzó a escribir una carta:
“Hermosa Lucrecia tu marido
ha muerto peleando salvajemente con un tiburón, te escribo esto para tu bien ya
que yo también moriré esta tarde porque el honor de todo hombre de mar es morir
entre los tiburones”. Pedro firmó la carta se dirigió hasta un correo y la
despachó. Luego subió a la lancha y se fue hasta alta mar.
Tomó un cuchillo miró como el agua estaba embravecida ese
día todos los dioses del mar conspiraran y la naturaleza era un demonio en su
conjunto.
Tiró carne en el agua y esta se llenó te tiburones, miró el
cielo nublado, acechando los horizontes, y gritó, gritó con todas sus fuerzas
diciendo:
-¡Dios! Te desafío a que me complazcas, y a nuestros
antepasados, te desafío. Luego comenzó a llorar, y gritó ¡ Dios! Voy hasta tu
eternidad, espero morir con los brazos cruzados en el mar vuelvo a mi destino.
Se tiró a las olas y poco a poco fue un susurro de gaviotas que colmaron las
ondas de los tiburones, la paz de un día elegido. Despacio la tarde se fue
poniendo y vino la noche como si una sospecha cruzara las aguas, un barco pasó
y vió la lancha vacía, un marino gritó:
¡Miren! Una lancha a la deriva. El marino bajó a la
embarcación y luego en tierra, supo que ese día habían estado dos hombres
comunes luchando contra un destino en medio del firmamento, un destino, cuando
llegaron a la habitación de los nadadores guardavidas encontraron una enorme
botella llena de colmillos de tiburones con una iscripción que decía:
Juan Y pedro
lunes, 6 de agosto de 2012
EL HOMBRE DEL CINE
El hombre del cine
( Las historias se descubren ) el autor
Era una mañana clara como un eterno sueño, el hombre del
cine caminó hacia su cuarto, había pasado unas noches sin dormir. Aquellos días
eran extraños, hacía unas cien noches que había vuelto de un viaje, pero esos
tiempos extraños sucedían como potros de un cielo de míticas estatuas. El
hombre estaba un poco loco, ya hacía mucho que habían decretado que era único
en esa ciudad de San Diego. La ultima película que vió era de unos médicos
asesinos. Era casi fin de año y el hombre del cine ,como todo el mundo lo llamaba,
partió una vez mas hacia la estación, perdería su ultima carreta hasta que la eternidad de la muerte
lo atrapara hacia el infinito. Entró al cine y miró todo el espacio que lo
rodeaba, estaba solo en medio de un ritual que ya llevaba unos diez años mas o
menos, era el ultimo hombre de San Diego esa ciudad perdida en medio de Estados
Unidos. Una mujer entró, le dijo:
-
Señor, usted terminará esta etapa del viejo cine “ Las Vegas”. Luego demoleremos este lugar
para levantar un edificio moderno de 30 pisos.
Era una mañana clara y despertó, se dió cuenta que estaba en
un cine y que se llamaba Carlos Martín,
la película terminaba justo cuando el estaba semidormido. Salió del cine
y caminó por una calle angosta, luego vió como el tren paraba.
Pasaron unos soldados, miró el cartel que decía: “Próxima
parada San Diego”, al bajar del tren se
dió cuenta que una mujer lo seguía.
- ¡ Señor! Disculpe,
¿ Usted es el hombre del cine?
-Le ruego que vuelva ya que está caminando hacia el pasado y
le recomiendo que no vaya tan deprisa.
Carlos Martín fué hacia el cine en medio de la ciudad San
Diego en el año 1975 entró en el cine y observó a unas mujeres con niños, se
acercó a una chica, ella estaba abrazada
a su novio.
- Disculpe, señorita,
¿ Usted como se llama? .
-Marina, le respondió.
- Una pregunta, ¿Que película pasan hoy?
-Señor no me moleste estoy con mi novio, la señorita volteó
la cara.
De pronto se dió cuenta que había una persona conocida pero
la luz se apagó.
Las espadas se cruzaban frente a sus ojos, miraba de reojo a
la multitud de gente pero no reconocía a nadie. Luego de la función caminó
hacia una casa rosa en medio de un descampado. Tocó la puerta y un señor
apareció, era un carpintero que lo miró de arriba abajo. Entonces reconoció el
rostro de su padre que según el tendría su misma edad, el carpintero le preguntó:
-
Señor, ¿Que desea?. En este momento estoy cambiando los
pañales a mi hijo con mi mujer; Carlos no dijo nada.
-
Pero disculpe
creo que tiene algún parecido a alguien de mi familia.
Retrocedió temeroso,
se dió cuenta que estaba en su pasado como en una película de terror, la vida o
el destino le jugaba algo siniestro, pero siguió caminando por una calle
de San Diego, poco a poco vió pasar todo el pasado frente a
sus ojos. Entró en un café y tomó un papel que le pidió a un mozo del bar y
consumió un té con un pedazo de pan con azúcar, comenzó a escribir una historia
que es la siguiente:
Había un cine en medio de un lugar Junto a un río de Europa,
todos los fin de semana pasaban películas y allí iban los intelectuales de toda
la ciudad. En el cine se daban las de Hollywood. Allí iba un grupo de amigos a
mirar…
Carlos dudó si seguir con la historia, estaba nervioso, el
pasado y el presente se juntaban
Por eso salió del bar se dirigió a un puente que daba al río
de San Diego, quería escapar del pasado; pero, ¿Dónde estaría la salida?, como
ya no sabía hacia donde ir. Se dirigió a una iglesia, era donde alguna vez
había entrado vestido de blanco con su novia.
Al transponer la puerta
sintió algo raro, la fachada del edificio estaba derrumbada y así siguió
caminando, todo al su alrededor estaba destruido. Continuó hasta que llegó a la
entrada de la ciudad y vió el cartel que decía: “10 kilómetros hasta
San Diego”.
Al tomar la carroza sintió que estaba liberado a su lado
estaban dos niños con una pareja. La carroza surcó un trayecto extraño hacia un
castillo que se divisaba cercano a lo que podría ser su futuro. Pero de pronto
la carroza paró en medio de un descampado.
Y ante su mirada estaba un cielo inmenso, era la entrada a
un lugar extraño. En la puerta había un cartel que decía: “Museo del cine de
Nueva York”. Cruzó y no había nadie,
todo estaba en penumbras, era un lugar hermoso pero silencioso. Advirtió una
galería de cuadros llenas de fotos, miles de fotos frente a sus ojos, y comenzó
a mirarlas, sus lágrimas cayeron de a poco. Eran todos los momentos de su vida,
Carlos Martín regresó a su presente con una mano en su bolsillo, frente a la
estación subió al tren, ese tren fue cruzando varias ciudades que poco a poco
se transformaron en lugares conocidos, luego cuando el tren paró, al bajar, vió
una anciana que abría una puerta de una casa. El hombre del cine tranquilamente
cruzó la ciudad y muy despacio entro a una casa, cuando se durmió, una chica lo
estaba despertando, diciéndole:
-Señor, la película ya ha terminado, y al salir del cine,
sintió como la pareja se alejaba abrazados frente al horizonte de San Diego.
lunes, 18 de junio de 2012
Paisaje
Se ve desde la ventana de la casa junto al río un
deambular de pájaros, los ojos del anciano
capturan cada trazo del paisaje. Hay gotas que caen
como lágrimas entre los remansos de las
aguas. El anciano clava la mirada en un punto del
firmamento, en un arco iris, unos ojos en
el horizonte.
Junto a la ventana llueven gotas de
rocío, el anciano llora ya que en ese paisaje
está el pasado, sus lágrimas caen despacio. El lugar
es muy bello, tanto como sus antiguos
amores de juventud. Su mente desvaría, por eso junto
al río ve unos fantasmas girar sobre
sus talones, son tres fantasmas, uno con forma de
mujer y los otros dos son niños. Ellos
juegan, aparecen y desaparecen junto a una bruma traslucida.
En el paisaje se ven los
pájaros, hermosos colibríes junto a las flores del río donde los caballos salvajes se
acercan a
beber. Esos tres fantasmas miran al anciano, y con
unos espejos le hacen guiños. El anciano
ríe, también llora, sus recuerdos vagan en esos
fantasmas del pasado. - ¿Qué he hecho?
Piensa él, ¿Esos son mis recuerdos?, los recuerdos de
un instante precioso, mis hijos mi
mujer. El pasado le juega algo siniestro, junto al río
van caminando esas figuras y frente a él
demonios escondidos, manos, unos ojos azules que
devoran los peces luminosos.
Comienza a llover muy fuerte, como si la naturaleza
conspirara contra la ventana. Un frío
entra por ella cerrando la puerta de la habitación.
Luego aparece un sol brillante, el paisaje se
vuelve agreste, la luz ilumina el horizonte. Aparecen
unos perros que van cazando peces y
los traen a tierra.
Pero la noche empieza a cubrir con su sombra el lugar, se acercan al río
y
la luna roja como la sangre pura acecha la bastedad
del campo. Ve de a poco los seres
fantasmales
chapotear entre la neblina, luego
dos búhos aparecen, son búhos blancos que
cazan a los ratones. Los caballos están dormidos. Y
muy despacio, unos lobos irrumpen, sus
ojos son intensos y un silbido remarca el suspenso de
la luna roja. Los fantasmas van hacia el
monte, se escuchan gritos mortales, luego aparece una
sombra inmensa sobre el agua del río,
titilan las luces
y un grito ensordecedor se siente, caen manchas de sangre sobre la ventana
y el anciano cierra sus ojos, lamenta eso. Luego todo
silencio, las figuras aparecen, y los
niños van caminando por la costa y con la mujer, el anciano
busca sus rostros pero no los ve,
no adivina la imagen distorsionada en ellos, como si
el mismo olvido se llevara esas caras, y
un eco lejano conmueve las paredes de la casa.
Los búhos vuelan sobre el río, el paisaje vuelve a
estar calmo, cae nieve, los perros acechan
una presa en el agua. Los fantasmas cruzan la isla y
se pierden dejando una estela a su paso.
El anciano recuerda esos días de juventud, cuando
amaba a su mujer y a sus niños; en el
firmamento es la ventana de la vida, esa ventana le
muestra el paisaje, un eterno ventanal
hacia el pasado, y entonces escucha una voz.: –¡ “Pedro, olvida tu
pasado, no mires por la
ventana, olvida tu pasado”! Pedro, con sus manos
temblorosas toca el vidrio, un fuego le
recorre por la piel.
Ve
los rayos y una tormenta apocalíptica frente a él, y miles de alas de pájaros,
– ¡“Pedro olvida tu pasado, olvida no mires por la
ventana”!
El
anciano bebe un trago de vino, toma su
saco y cierra las cortinas.
Baja
por el corredor y va hacia planta baja de la casa.
Camina
hacia el arroyo, todo se llena de silencio y siente como si siempre hubiera
estado allí,
entonces
alguien lo observa, como si Dios mismo o el destino jugara con él.
Camina hacia el agua tras los peces, ve los tres
fantasmas correr, los caballos se
espantan,
los búhos vuelan lejos y siente algo en su espalda, y
escucha una voz: –“No mires, no por
favor! , No puede soportar esa voz , da media vuelta y
ve con horror su casa, a un hombre en
la ventana mirándolo, como si fuera él ese sujeto.
La figura desaparece, el anciano vuelve a su casa,
mira su habitación, pero no encuentra
nada, solamente unas huellas en el vidrio. Frente a él
divisa como los fantasmas se funden en
el paisaje junto a las aguas, y cierra la ventana.
JAVIER DICENZO
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