LOS CRISTALES DEL AIRE
Atrevete a volar por ti mismo y descubre la verdad que solo reside en las alturas.
Bonifacio VII
Los cristales del aire fluyen con los saudades,
son perlas de ciudades para cubrir balcones
lágrimas de purezas llovidas de los cielos,
mágicos puentes altos con brillos en estrellas.
Son cristales azules, ángeles, suaves alas,
manantiales con peces de escamas luminosas,
parpadeando las flores, paraísos perdidos
de mariposas blancas, cual nieve de los bosques.
Hermosos aguaceros de celestes brillantes
que vivifican mares de eternas poblaciones,
espejos cristalinos que los dioses sostienen
para cuidar los seres de jardines perfectos.
Los cristales del aire purifican mirares
de las bellas mujeres que aman las apariencias,
soles en los altares, destellos de los prados
que iluminan los sueños con niños bendecidos.
JAVIER DICENZO
jueves, 22 de abril de 2010
sábado, 13 de marzo de 2010
LAS FLORES
LAS FLORES
Las flores con pasión nacen al sueño
De los veranos, verdaderos soles,
pétalos sin caricias en jardines,
bellos rosales del carmín vestido.
Son exquisitas damas de los parques
en primaveras, destellantes fuegos,
brillos por soledades endiosadas,
estelas blancas del edén perdido.
Las flores del recuerdo ser fusionan
en despertares, tenues vientos claros,
que hermosean las luces delicadas,
sueños heridos por distancias libres.
Ellas perfuman calles deliciosas
fresas excelsas de vergeles puros,
pétalos con blancuras infinitas
para sanar miles estrellas ciegas.
Las flores con pasión nacen al sueño
De los veranos, verdaderos soles,
pétalos sin caricias en jardines,
bellos rosales del carmín vestido.
Son exquisitas damas de los parques
en primaveras, destellantes fuegos,
brillos por soledades endiosadas,
estelas blancas del edén perdido.
Las flores del recuerdo ser fusionan
en despertares, tenues vientos claros,
que hermosean las luces delicadas,
sueños heridos por distancias libres.
Ellas perfuman calles deliciosas
fresas excelsas de vergeles puros,
pétalos con blancuras infinitas
para sanar miles estrellas ciegas.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Te imaginé de trencitas
Te imagine con trencitas
Te imaginé con trencitas
A la vera de un estanque
Jugando con alegría
Robando la luz del sol.
Te imagine de trencitas
Con el alma por las tardes
Cuando llovía poesía
En los jardines del cielo.
Te imaginé de trencitas
En mil huellas de un camino
Con los duendes del destino
Acariciando mañanas.
Te imaginé de trencitas
Entre flores con luz santa
Adorando los colores
Del árbol de una mirada.
JAVIER DICENZO
Te imaginé con trencitas
A la vera de un estanque
Jugando con alegría
Robando la luz del sol.
Te imagine de trencitas
Con el alma por las tardes
Cuando llovía poesía
En los jardines del cielo.
Te imaginé de trencitas
En mil huellas de un camino
Con los duendes del destino
Acariciando mañanas.
Te imaginé de trencitas
Entre flores con luz santa
Adorando los colores
Del árbol de una mirada.
JAVIER DICENZO
martes, 24 de noviembre de 2009
LAS MANIFESTACIONES
Las manifestaciones
Las manifestaciones no penetran
el vocerío, flagelada paz,
donde no le perdura una flor,
a las memorias, sobrehumana pena.
Esas musas con Dios amanecieron
bellas violetas, la canción del mar,
se vistieron de azul como cristales,
arpas de luz en los sauzales tenues.
Son damas, ilusiones del amar,
fuentes perdidas con retoños claros,
como faros sin sol, destellos suaves,
con azulinas remembranzas puras.
Con fuerza perpetúan los silencios
velos de novias con llovidas manos,
las manifestaciones del altar
donde se mueren las nereidas rojas.
JAVIER DICENZO
Las manifestaciones no penetran
el vocerío, flagelada paz,
donde no le perdura una flor,
a las memorias, sobrehumana pena.
Esas musas con Dios amanecieron
bellas violetas, la canción del mar,
se vistieron de azul como cristales,
arpas de luz en los sauzales tenues.
Son damas, ilusiones del amar,
fuentes perdidas con retoños claros,
como faros sin sol, destellos suaves,
con azulinas remembranzas puras.
Con fuerza perpetúan los silencios
velos de novias con llovidas manos,
las manifestaciones del altar
donde se mueren las nereidas rojas.
JAVIER DICENZO
viernes, 13 de noviembre de 2009
LAS HORAS QUE NUNCA SERÁN TU DOLOR
Las horas que nunca serán tu dolor
A MARCELA DEL PRADO
Te imagino como una dulzura en el horizonte
Querida Marcela, tenue entre las olas azules
Te imagino etérea, inmensa entre las estrellas
He rogado a los dioses que te acaricien
He poseído al universo todo en tu imagen
Embelleciendo los confines de mis sueños
Duermo en la ternura de tus ojos negros
Sueño
Y al soñar todo es el paraíso
Te imagino con todas las luces de las rosas
Te imagino eterna, llovida en manantial
He soñado noches de lunas prohibidas
Cuando te agoto en mi mente
Y ya mi mente solo repite tu nombre
Y tu nombre cada letra imposible de mi ser
He desesperado los confines de la locura
Para ser una flor marchita en tu cuarto
La irrealidad fundo mis confines
Se que nunca tendré tu mano
Ni tu voz prendida de capullos floridos
Oh, Marcela
Inmortal doncella de los altares infinitos
Canta como las Nereidas
Destella la luz en las inmensidades
Porque cuando tu pelo envuelve mi noche
Toda la noche es algo
Que agota la soledad clavada en
Las horas que nunca serán tu dolor.
AUTOR: JAVIER DICENZO
A MARCELA DEL PRADO
Te imagino como una dulzura en el horizonte
Querida Marcela, tenue entre las olas azules
Te imagino etérea, inmensa entre las estrellas
He rogado a los dioses que te acaricien
He poseído al universo todo en tu imagen
Embelleciendo los confines de mis sueños
Duermo en la ternura de tus ojos negros
Sueño
Y al soñar todo es el paraíso
Te imagino con todas las luces de las rosas
Te imagino eterna, llovida en manantial
He soñado noches de lunas prohibidas
Cuando te agoto en mi mente
Y ya mi mente solo repite tu nombre
Y tu nombre cada letra imposible de mi ser
He desesperado los confines de la locura
Para ser una flor marchita en tu cuarto
La irrealidad fundo mis confines
Se que nunca tendré tu mano
Ni tu voz prendida de capullos floridos
Oh, Marcela
Inmortal doncella de los altares infinitos
Canta como las Nereidas
Destella la luz en las inmensidades
Porque cuando tu pelo envuelve mi noche
Toda la noche es algo
Que agota la soledad clavada en
Las horas que nunca serán tu dolor.
AUTOR: JAVIER DICENZO
sábado, 31 de octubre de 2009
EN EL DESPERTAR DE LOS APASIONADOS DIAS DE MI MORIR
En el despertar de los apasionados días de mi morir
Poema dedicado a Rafael Calle poeta amigo
Un azul marino espanta los pájaros del anochecer,
el vuelo mágico de la gloria bendita en la tierra.
Existe la palabra gótica junto con los lobos fugitivos
ese azul se alimenta de imágenes bellas de atardeceres,
mieles puras de las islas del sur en Mallorca.
Existe una voz clamorosa en liras agudas en la pluma poeta,
un azul marino espanta los pájaros del anochecer,
yo solo dilatado miro el fulgor de los astros.
Veo la dormida soledad de los rascacielos
en este universo que envuelve la locura entre las olas.
Porque aun el viento levanta los fantasmas
es aquí donde el grito salvaje de los mares vuelve,
una voz entre el agua marina y los besos fugitivos.
Un azul marino espanta los pájaros del anochecer
se posesiona de mí el paisaje inmortal,
porque la poesía llueve sobre mi sangre
en el despertar de los apasionados días de mi morir.
JAVIER DICENZO
Poema dedicado a Rafael Calle poeta amigo
Un azul marino espanta los pájaros del anochecer,
el vuelo mágico de la gloria bendita en la tierra.
Existe la palabra gótica junto con los lobos fugitivos
ese azul se alimenta de imágenes bellas de atardeceres,
mieles puras de las islas del sur en Mallorca.
Existe una voz clamorosa en liras agudas en la pluma poeta,
un azul marino espanta los pájaros del anochecer,
yo solo dilatado miro el fulgor de los astros.
Veo la dormida soledad de los rascacielos
en este universo que envuelve la locura entre las olas.
Porque aun el viento levanta los fantasmas
es aquí donde el grito salvaje de los mares vuelve,
una voz entre el agua marina y los besos fugitivos.
Un azul marino espanta los pájaros del anochecer
se posesiona de mí el paisaje inmortal,
porque la poesía llueve sobre mi sangre
en el despertar de los apasionados días de mi morir.
JAVIER DICENZO
viernes, 30 de octubre de 2009
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