INSISTENTES REFLEJOS
TENGO UNA LUZ PENETRANTE QUE DILUCIDA EL PASADO.
UNA GOTICA CARICIA DE LOS ÁRBOLES CELESTIALES.
LAS MANOS PURAS ACARICIAN EL CUERPO DE UNA MUJER.
ES LA BUSQUEDA DE LO IRRELIZABLE LA PALPITACIÓN.
HAY UN NACIMIENTO DEL POEMA LUNATICO
RESTROSPECCIONES QUE NO LLAMEAN LEJANAMENTE.
PUES ME ACOSA LA RELIGIÓN INEXISTENTE.
ASALTAN EL PATIO PROFUNDO DE LA DESESPERACIÓN
ESAS CRUELES MARIPOSAS SUICIDAS DEL ATARDECER.
SE RETRAEN LOS OJOS PUROS DE SERES INSOSPECHADOS.
ES LA FUERZA QUE SE ESTREMECE EN EL COSMOS.
CUANDO LOS RUEGOS NO SON BLANCURAS EDENICAS
EXISTE UNA PERCEPCION DE LO INACABADO
DONDE EL FUEGO NO SE PALPA CON INSISTENTES REFLEJOS.
JAVIER DICENZO
jueves, 28 de mayo de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
LA INMORTALIDAD SIN LUZ
La inmortalidad sin luz
Cuando yo estaba en esos acantilados y llovía dulcemente,
en esos días donde la primavera yacía revoloteando,
amanecía el manto religioso de los gritos ancestrales,
y el infinito retorno me llevaba a las guaridas del amanecer.
Cuando yo penetraba en los azules de las llamas,
todo era un otoño retraído en el misterioso jardín del olvido.
Es por eso que nunca mi voz se elevó hasta Israfel,
mi lira era tan ínfima que no llegaría al eterno canto filoso.
Hay en mi sangre la penetración del rojo fuego,
todos los precipicios acuosos anularon mi mente,
los dioses del edén me agotaron las palabras,
vivo esas dimensiones donde la flor no se marchita,
en esta realidad que fulgura el cristal puro de los manantiales.
Ruego cuando estoy en esos acantilados penumbrosos,
que los infiernos no me delaten ante mis vanidades,
porque sé que en mi está el secreto de la inmortalidad sin luz.
JAVIER DICENZO
Cuando yo estaba en esos acantilados y llovía dulcemente,
en esos días donde la primavera yacía revoloteando,
amanecía el manto religioso de los gritos ancestrales,
y el infinito retorno me llevaba a las guaridas del amanecer.
Cuando yo penetraba en los azules de las llamas,
todo era un otoño retraído en el misterioso jardín del olvido.
Es por eso que nunca mi voz se elevó hasta Israfel,
mi lira era tan ínfima que no llegaría al eterno canto filoso.
Hay en mi sangre la penetración del rojo fuego,
todos los precipicios acuosos anularon mi mente,
los dioses del edén me agotaron las palabras,
vivo esas dimensiones donde la flor no se marchita,
en esta realidad que fulgura el cristal puro de los manantiales.
Ruego cuando estoy en esos acantilados penumbrosos,
que los infiernos no me delaten ante mis vanidades,
porque sé que en mi está el secreto de la inmortalidad sin luz.
JAVIER DICENZO
jueves, 16 de abril de 2009
Y fui luz
Y Fui luz
Entonces quise imitar al pájaro,
volé por las ciudades ancestrales,
el pájaro era una sombra latente,
una inexistencia prematura.
Entonces quise surcar lo mares,
pero el grito agónico del ayer,
retrajo esa imagen impenetrable.
Entonces quise ser poeta,
alcance las dulces vicisitudes.
las abracé con todos mis sentidos.
Entonces quise ser pájaro, mar, poeta,
Pero me di cuenta
Que la ausencia dolida era mi porvenir,
Y fui solo luz.
Entonces quise imitar al pájaro,
volé por las ciudades ancestrales,
el pájaro era una sombra latente,
una inexistencia prematura.
Entonces quise surcar lo mares,
pero el grito agónico del ayer,
retrajo esa imagen impenetrable.
Entonces quise ser poeta,
alcance las dulces vicisitudes.
las abracé con todos mis sentidos.
Entonces quise ser pájaro, mar, poeta,
Pero me di cuenta
Que la ausencia dolida era mi porvenir,
Y fui solo luz.
martes, 7 de abril de 2009
SOBRE MIS LATIDOS PERENNES
SOBRE MIS LATIDOS PRENNES
A LORENA
Voy a apasionarme tanto de ti
Que la luz cegará las eternidades
Voy a renacer aromas y flores
Con amor y con pasión de soles
Hace mil años que no te veo
La playa ha desaparecido
Y la soledad cala hondo
Mil noches te he amado
Desesperado en la soledad
Mil estrellas he apagado
Dame tu luz en el infinito
Solo necesito la eternidad
Y tu aroma fresco a fruta
Sobre mis latidos perennes
JAVIER DICENZO
A LORENA
Voy a apasionarme tanto de ti
Que la luz cegará las eternidades
Voy a renacer aromas y flores
Con amor y con pasión de soles
Hace mil años que no te veo
La playa ha desaparecido
Y la soledad cala hondo
Mil noches te he amado
Desesperado en la soledad
Mil estrellas he apagado
Dame tu luz en el infinito
Solo necesito la eternidad
Y tu aroma fresco a fruta
Sobre mis latidos perennes
JAVIER DICENZO
EN TUS OJOS DE DIADEMA AZUL
En tus ojos de diadema azul
A Lorena
Cuanto más te podría amar
Dama blanca del mar
Necesito tus labios puros
Te idealizo
Te recuerdo en almas solas
Lorena mi amada lejana
Necesito tu voz
Tu carmín exquisito
Ámame en el silencio
Con dulces aromas de lirios
Hasta la angustia
Te amaría
En eternas palabras de luz
Dama blanca
Dame la eternidad
En tus ojos de diadema azul
JAVIER DICENZO
A Lorena
Cuanto más te podría amar
Dama blanca del mar
Necesito tus labios puros
Te idealizo
Te recuerdo en almas solas
Lorena mi amada lejana
Necesito tu voz
Tu carmín exquisito
Ámame en el silencio
Con dulces aromas de lirios
Hasta la angustia
Te amaría
En eternas palabras de luz
Dama blanca
Dame la eternidad
En tus ojos de diadema azul
JAVIER DICENZO
jueves, 26 de marzo de 2009
A ESOS OJOS DE PASIÓN Y DE LLAMA
A ESOS OJOS DE PASIÓN Y DE LLAMA
A Siomara
HAY UNA ESTRELLA IMPENETRABLE
QUE REVIERTE LO IMPOSIBLE EN EL AMOR
HAY UN FIRMAMENTO ILEGÍTIMO
UN ADIÓS A LA DAMA RUBIA
UNA ILUSION INMENSA EN EL CREPÚSCULO
SIOMARA RENACE LOS ATARDECERES
EN EL CIELO INMENSO DE LA GLORIA
ES UN PEQUEÑO UNIVERSO CELESTIAL
NO CABE SU DOLOR EN PERENNIDADES
EL DEMONIO LA HA DESPOSEÍDO
SOY EL ELEGIDO PARA DESTITUIRLA
LA MANO MÁGICA LA A DESLUMBRADO
HAY UNA ESTRELLA IMPENETRABLE
GARRAS EN MIRADAS QUE APRISIONAN
EL VIENTO NUNCA SE LLAMARA POR SU NOMBRE
PARAPADEO LA AMISTAD LEJANA
LOS BRAZOS TENDIDOS POR LA BELLA DAMA
NI EL LICUADO PRECIPICIO ACUNARÁ SUS PASOS
NI EL JUEGO DE SEDUCCIÓN DE LAS MONTAÑAS
TRUENA MI POEMA EN SU MIRADA
Y EL ESPEJISMO DELATOR LA RECUBRE
A ESOS OJOS DE PASIÓN Y DE LLAMA
JAVIER DICENZO
A Siomara
HAY UNA ESTRELLA IMPENETRABLE
QUE REVIERTE LO IMPOSIBLE EN EL AMOR
HAY UN FIRMAMENTO ILEGÍTIMO
UN ADIÓS A LA DAMA RUBIA
UNA ILUSION INMENSA EN EL CREPÚSCULO
SIOMARA RENACE LOS ATARDECERES
EN EL CIELO INMENSO DE LA GLORIA
ES UN PEQUEÑO UNIVERSO CELESTIAL
NO CABE SU DOLOR EN PERENNIDADES
EL DEMONIO LA HA DESPOSEÍDO
SOY EL ELEGIDO PARA DESTITUIRLA
LA MANO MÁGICA LA A DESLUMBRADO
HAY UNA ESTRELLA IMPENETRABLE
GARRAS EN MIRADAS QUE APRISIONAN
EL VIENTO NUNCA SE LLAMARA POR SU NOMBRE
PARAPADEO LA AMISTAD LEJANA
LOS BRAZOS TENDIDOS POR LA BELLA DAMA
NI EL LICUADO PRECIPICIO ACUNARÁ SUS PASOS
NI EL JUEGO DE SEDUCCIÓN DE LAS MONTAÑAS
TRUENA MI POEMA EN SU MIRADA
Y EL ESPEJISMO DELATOR LA RECUBRE
A ESOS OJOS DE PASIÓN Y DE LLAMA
JAVIER DICENZO
lunes, 23 de marzo de 2009
CUANDO LOS LIRIOS ME DETENGAN SOBRE TU ALTAR
Cuando los lirios me detengan sobre tu altar
Con amor a Mariana
El amor por Mariana, el amor delatante de las tardes,
me eleva a un infinito imposible.
Veo las rosas mas rojas y mas bellas.
Hoy es un día especial,
porque los pájaros han trinado por su ventana.
Han prendido mil llamas,
su cuerpo aletargó mil mares y mil soles.
¡oh , poeta que corres por las soledades!
¿ Que es la muerte ante tamaña existencia?
¿ Que vuelo inspiró ese fuego?
No quiero limitar las miradas a un recuerdo.
¡Oh, poeta que maldices y que lloras!
¡Que la tierra se detenga en sus labios!
¡Oh, Mariana que inspiras las urgencias!,
Las melancolías diluidas en el firmamento.
Que importa si todo es breve,
¡Oh poetas, canten poetas!,
a ese amor que no es amor,
a esa risa que no es risa,
a ese veneno lacerante de los infiernos.
Por sus besos hay una rosa transparente,
una pura flor etérea en el manantial excelente.
¡Oh, Mariana, no me alejes de ti!,
Nunca me alejes
Cuando los lirios me detengan sobre tu altar.
JAVIER DICENZO
Con amor a Mariana
El amor por Mariana, el amor delatante de las tardes,
me eleva a un infinito imposible.
Veo las rosas mas rojas y mas bellas.
Hoy es un día especial,
porque los pájaros han trinado por su ventana.
Han prendido mil llamas,
su cuerpo aletargó mil mares y mil soles.
¡oh , poeta que corres por las soledades!
¿ Que es la muerte ante tamaña existencia?
¿ Que vuelo inspiró ese fuego?
No quiero limitar las miradas a un recuerdo.
¡Oh, poeta que maldices y que lloras!
¡Que la tierra se detenga en sus labios!
¡Oh, Mariana que inspiras las urgencias!,
Las melancolías diluidas en el firmamento.
Que importa si todo es breve,
¡Oh poetas, canten poetas!,
a ese amor que no es amor,
a esa risa que no es risa,
a ese veneno lacerante de los infiernos.
Por sus besos hay una rosa transparente,
una pura flor etérea en el manantial excelente.
¡Oh, Mariana, no me alejes de ti!,
Nunca me alejes
Cuando los lirios me detengan sobre tu altar.
JAVIER DICENZO
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