martes, 11 de agosto de 2009
sábado, 8 de agosto de 2009
HAY EN MI OTRA FORMA DE ESPIRITUALIDAD
Hay en mi otra forma de espiritualidad,
una puerta abierta a los jardines rojos
estrellas latentes en mi pecho.
Hay en mi otra forma de espiritualidad,
una flor agraciada por los vientos y el sol
con ramos de lirios exquisitos
en manos pequeñas de los niños.
Hay en mi otra forma de espiritualidad
canciones, besos, poemas, recuerdos.
En estas letras hay un azul mar
juegos con caracolas en redes
porque el poeta de mi alma
ha contemplado el sur de tu diciembre
en violetas preciosas de hadas y duendes.
Hay si
hay en mi otra forma de espiritualidad,
una puerta abierta a los jardines rojos
violentos soles del despertar
la ausencia en el caminos de hermandad.
JAVIER DICENZO
una puerta abierta a los jardines rojos
estrellas latentes en mi pecho.
Hay en mi otra forma de espiritualidad,
una flor agraciada por los vientos y el sol
con ramos de lirios exquisitos
en manos pequeñas de los niños.
Hay en mi otra forma de espiritualidad
canciones, besos, poemas, recuerdos.
En estas letras hay un azul mar
juegos con caracolas en redes
porque el poeta de mi alma
ha contemplado el sur de tu diciembre
en violetas preciosas de hadas y duendes.
Hay si
hay en mi otra forma de espiritualidad,
una puerta abierta a los jardines rojos
violentos soles del despertar
la ausencia en el caminos de hermandad.
JAVIER DICENZO
LÁGRIMAS EN EL LAGO DE SEPTIEMBRE
Lágrimas en el lago de septiembre,
juegos de infantes sobre las arboledas
donde la paz aterciopela
liras inminentes del pétalo azul.
Lágrimas en el lago de septiembre,
voces en los bosques mitológicos
laminas de oro en tigres sedientos,
como música cristalina del edén.
Lágrimas en el lago de septiembre,
verdes prados de lluvia estremecida
que hieren candidas manos.
Lágrimas fotos en el firmamento
fosos elegantes de música divina
ahuyentando los grises en mi alma.
JAVIER DICENZO
juegos de infantes sobre las arboledas
donde la paz aterciopela
liras inminentes del pétalo azul.
Lágrimas en el lago de septiembre,
voces en los bosques mitológicos
laminas de oro en tigres sedientos,
como música cristalina del edén.
Lágrimas en el lago de septiembre,
verdes prados de lluvia estremecida
que hieren candidas manos.
Lágrimas fotos en el firmamento
fosos elegantes de música divina
ahuyentando los grises en mi alma.
JAVIER DICENZO
martes, 21 de julio de 2009
PETRIFICADA POR LAS MIELES DE LA ETERNIDAD
Petrificada por las mieles de la eternidad
A Florencia
Intento ante mi desesperado grito dilucidar la angustia,
esta melancólica pasión por las flores
por los pájaros resucitados.
Intento amamantar las hojas de los otoños
y aparece ella
mi dama de rojos pétalos en el firmamento.
Me posesiona el sentido místico
ese despertar bajo las alondras de Florencia,
jugo celestial de néctares divinos.
El grito hecho palabra salvaje del miramiento,
acentúa el filo religioso de los dioses.
Se acercan las campanas cristalinas
junto al agua pura de los manantiales,
en las flores delicadas de mi dama.
Bella, bella diosa de los altares milenarios
petrificada por las mieles de la eternidad.
JAVIER DICENZO
A Florencia
Intento ante mi desesperado grito dilucidar la angustia,
esta melancólica pasión por las flores
por los pájaros resucitados.
Intento amamantar las hojas de los otoños
y aparece ella
mi dama de rojos pétalos en el firmamento.
Me posesiona el sentido místico
ese despertar bajo las alondras de Florencia,
jugo celestial de néctares divinos.
El grito hecho palabra salvaje del miramiento,
acentúa el filo religioso de los dioses.
Se acercan las campanas cristalinas
junto al agua pura de los manantiales,
en las flores delicadas de mi dama.
Bella, bella diosa de los altares milenarios
petrificada por las mieles de la eternidad.
JAVIER DICENZO
lunes, 20 de julio de 2009
UN ROJO HIRIENDO LA SOLEDAD IMPIADOSA
Un rojo hiriendo la soledad impiadosa
Cuando mi voz acentúa la limítrofe astucia de los dragones,
en el mañana guarecido
con termitas llenas de oro puro,
cuando mi casa retenida se fusiona con el amanecer,
aparecen los escorpiones asesinos.
Cuando la luz decadente posesiona mi vida
en un relámpago implacable en el horizonte,
toda la palabra estremece mis estrellas.
Se ven los diminutos hostigamientos purpurinos
la paz estremece cada gota de cielo.
Cuando el invierno acera la luna recurrente
existe un rojo hiriendo la soledad impiadosa.
JAVIER DICENZO
Cuando mi voz acentúa la limítrofe astucia de los dragones,
en el mañana guarecido
con termitas llenas de oro puro,
cuando mi casa retenida se fusiona con el amanecer,
aparecen los escorpiones asesinos.
Cuando la luz decadente posesiona mi vida
en un relámpago implacable en el horizonte,
toda la palabra estremece mis estrellas.
Se ven los diminutos hostigamientos purpurinos
la paz estremece cada gota de cielo.
Cuando el invierno acera la luna recurrente
existe un rojo hiriendo la soledad impiadosa.
JAVIER DICENZO
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