Para sangrar todo lo imposiblemente sádico
( Hablando a Pablo Banegas)
¿ Quién fluye astutamente hacia la irrealidad de los seres?
si es mas el agónico grito en la selva
¡ Oh! ¡Pablo! , necesito eclipsar la virtud
con una energía inexistente,
hablar de Abelardo Castillo
llamar al espíritu que habita en la palabra.
Gigante ha venido el viento desde los ocasos
eres el cuentista que ha de volver,
¡Oh!, ¡Pablo!, mi ciudad es una elegía,
esa elegía de Borges y sus fantasmas.
Yo sé que he de vivir sobre las sombras
buscando la balada enamorada.
¿ Quién busca lo irreal astutamente?
No maldigas al destino
si una palabra sangrienta yace en el olvido
no tientes al ángel bello
mas bello que lo mas tenue en el firmamento.
¡oh! ¡Pablo!
Escondo un sentimiento inmenso
que puede voltear todos los sueños del mundo
es así que recorro el inmenso mundo,
busco una verdad
esa expresión de deseo que banaliza el retorno.
No hagas explicaciones de la calidad
del verso herido en la ciudad
Javier o Poe son dos poetas
si, dos poetas que aún existen en el olvido.
Sé que la lira aguda herirá fantasmas
aún en galerías de artes de algún ayer
si mi arte baladí en el recuerdo
se desvanece con una nube de algún ser despiadado.
¿ Qué elegía inmensa recorrerá la astuta garra?
No seas cruel ojos que miras
si un después revuelve las entrañas de los dioses
es aquí limite irrisible
la voz y la luz mas impenetrables
para sangrar todo lo imposiblemente sádico.
El basurero
Como la gota que irradia una luz pura
Está el basurero
El artífice de una sociedad
La expresión capitalista
Esa danza de fuego
Donde la desesperanza
Se transforma
En un durazno podrido
Mirado como ave rapaz
Como un buitre lejano
Es el trabajo
De un desposeído
La manzana de la manzana
El fruto tomado con repugnancia
El basurero
Personaje despreciado
En los relojes de la orfandad
Se va con los centauros
En el mas allá
Con la palabra hibrida
De amaneceres putrefactos
Las llamas
No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación
.Confucio.
Hay llamas en el fondo del bosque,
son de un azul intenso, azul mar.
Queman las arboledas con el viento,
duermen bajo el cielo limpio.
El demonio es el padre de las llamas.
Hay llamas en el fondo del bosque
junto al camino de los inmortales.
En la casa de antiguos herreros
donde una luz enciende soledad.
Las llamas son el poder del universo
de cada estrella que inventa la noche.
Duermen cuando se apagan
cuando la luna muere tibia.
Es verdad cuando un viento las guarece
que no apagan otro fuego
mas ardiente que las lágrimas
de esa estatua indemne al calor.
La hoja tibia en el cerezo
Proyecto de poema con ritmo tratado en el chat de alaire
Dedicado al maestro Rafel Calle reincidiendo
La hoja tibia en el cerezo
muere como una mujer
muere al nacer su hijo.
Es una transparencia fina,
extremo de los árboles.
El verde acuna la luz
terciopelo de la noche.
La hoja tibia en el cerezo
vive como un río
en madres gotas de lluvia.
Es simplemente una hoja
as que aroma el bosque,
lecho de mariposas
volando por los senderos
en que viven pájaros.
La hoja se viste
del fruto que morirá
a un viento del olvido
que es olvido natural,
del otoño cruel y manso
en el suelo sepulcro
de caricias del sol
sed de alondras y gorriones.
Aún sigue siendo el mar
( Poema dedicado a los corazones solitarios)
Hay nombres en el sonido del viento
cuando el ser es mar.
Hay nombres
que palabras dice
el pescador de la lancha.
Aún sigue siendo el mar
el que enumeras las figuras
las caracolas perdidas.
Hay nombres en el sol
cuando el ser es mar,
sigue siendo el mar
la ballena herida,
el tiburón acechando.
Aún
aun sigue siendo el mar
que recoge el frío
como un temblor de gaviota herida,
la plenitud de la sal.
Aún sigue siendo el mar
que acoraza los barcos
y los hunde
que resurge del abismo tesoros.
Aún sigue siendo el mar
fragancia de iluminados cielos,
porque cuando la estrella titila
es el bravío oleaje
el que sucumbe la estrella de mar.
Aún
aún sigue siendo el mar
el que borra las historias
que apaga la noche,
que avecina
la raza de los cósmicos
faros perdidos horizontes.
El luchador de las sombras
Mi grandeza no resida en no haber caído nunca sino en haberme levantado siempre
Napoleón Bonaparte
Existe un espíritu legendario en la tierra de los dioses verdaderos,
ese espíritu va recorriendo las nieves
donde el luchador de las sombras
guarece su fuerza hacia los vientos.
Muchos amaneceres pasan por sus ojos de azules muertes,
el luchador es la daga de hierro
que va matando todos los árboles de los infernales duelos,
la sangre ahuyenta a los lobos
las criaturas que pasan frente a las ramas
El luchador de las sombras
todo lo que existe es el luchador de las sombras,
existe un espíritu irreverente
que escupe falencias en las otras miradas.
Es el luchador de las sombras
el luchador
que
va caminando frente a las mascaras de hierro,
el que mata
como un dios que va muriendo con las serpientes
rojas víboras del otro candado humano.
Existen muertes
muertes feroces en el campo de batalla,
ellos santifican la levedad en mariposas,
esos espíritus sangran
con las babas
de los murciélagos.
El luchador sobrevive en la Siberia,
en el resplandor latente de una mirada
que
va caminando frente a las mascaras de hierro,
que es una canción pura
como el arpa de esa Venus irrepetible
asombro de un mundo
de la sutil mirada de ella que va
minando los caminos de la libertad.
JAVIER DICENZO
martes, 20 de marzo de 2012
martes, 14 de junio de 2011
POEMAS JAVIER DICENZO 2011
Melodía imposible
En honor a
Robert Ervin Howard
Voy a elevar tanto mi canto que ni los dioses podrán detenerme.
Matare cada universo en el crepúsculo solitario.
Es tan grande mi apasionamiento
que toda la creación no bastará para mis manos.
Yo he de buscarte fantasma aunque muera
será tanto mi desgarro cósmico
que la danza en el paraíso agotara cada gota de santidad.
He de nombrarte dios innombrable
en cada palabra inmortal de mi fe desfallecida.
Si es necesario levantaré todas las lapidas
para que mi nombre iluso haga espantar
esas litigiosas potencias de los cielos mas altos.
Caminos que nadie toma
a esta tierra que piso
Yo he de transitar las sombras dolidas de esta ciudad San Pedro
volveré junto a las hadas del sauce.
Transito míticos caminos entre ríos lejanos.
Mil pájaros dormidos acunarán la letanía.
Viviré sumergido en despertares.
Yo he de transitar cada llama dormida
un camino que nadie toma
hacia el lado que nadie mira
una balada enamorada de la mariposa,
que anuncie cantos de ausencias dolidas.
Suprema es esta ciudad
donde la ola se alza sobre los muros.
Mi grito se hace mas ausente,
camino solitario como durmiendo la noche
con pasos hacia el laberinto del sur.
Voy transitando la senda de ausentes miradas
hay un sitio escondido donde los paraísos existen,
acumulando la fe y el pecado
la virtud de los dioses latentes en el crepúsculo.
Son simplemente caminos que nadie toma
donde nadie muere
hasta que el fulgor de la calandria
suspira con el lamento de la ciudad,
cuando el lamento duele con el dolor
mas ausente mi desesperado canto suicida.
Yo he de regresar por ese camino diferente
hasta que la playa de mi ayer
resucite en flores pequeñas y hermosas
hacia todo el inmenso mundo.
En el crepúsculo rojo como mi sangre
En honor y recuerdo del enorme genio literario
Robert Ervin Howard
Robert que pregunta hago al horizonte de laberintos satánicos
ahora que los fantasmas recorren la tierra,
cuando quiero volar sobre las casas de mi ciudad.
Magos y serpientes inundan el mundo.
Robert, el tiro en tu cerebro mato todo el infinito
por eso es que el centinela de la guerra cósmica
mata todo lo que existe en las lejanías.
Si por un momento yo pudiera elevar las ausencias
transformarlo en un amor y en un veneno tan puros
en el crepúsculo rojo como mi sangre.
Pero somos humanos Robert
carecemos de todo lo que poseen los dioses.
Inmortal tu nombre en los libros de los libros
cuando se agiganta la araña que destruye tu mundo
la inspiración poeta de las madrugadas de vampiros.
Robert, adiós a tus poemas y a las piras
porque tu dios no fue el mío
ante las eternas palpitaciones del universo.
Los árboles
Dedicado a mi maestro Rafael Calle y a la naturaleza
Los árboles de inviernos agonizan
entre las lluvias en los verdes bosques,
donde miles de pájaros se mueven
como las olas de los bravos mares.
Son como mil estrellas en las noches
de paraísos, cual las puras almas ,
los árboles de luces entre gotas
de los cristales de las santas fuentes.
Los árboles de Junio se estremecen
entre frescuras de los blancos cielos,
donde los hombres gozan primaveras
cual los arcángeles de dulces ríos.
Sus ramas con gorriones enmudecen
todas las tardes con otoños grises,
entre hermosos luceros de los astros
que van durmiendo fuertes fríos lejos.
Elegía de un poeta solitario
( Dedicado a Pablo Banegas)
Irrumpí en el mágico mundo de un cuentista
virtud ilusa de renacer las damas heridas.
Irrumpí poeta que cree en los duendes
en cada melodía del olimpo glorioso
por eso glorifico al cuentista
y su pluma herida por amaneceres.
Ante la mano de los demonios
deshojé la vida y la reaccionaria muerte
con los laberintos de Borges
en el abismo del palpito en San Pedro.
Irrumpí cada puerta de Kafka
cada araña de los oscuros sótanos.
Maldije mi espíritu
para aparecer en un rostro acuático
lamentando las irreverencias del destino.
La misa de mi cuerpo fulguro azul
entonces el signo del ave fénix surgió
en este poema que regresa al cosmos
para lapidar la fruta roja del paraíso.
A la dama azul en el crepúsculo
A mi hermana Guillermina
La dama vislumbra atardeceres en el crepúsculo
En la buenos aires asfixiante
Remueve los laberintos de utopías
Va por la sinuosa buenos Aires
Resurgiendo las paredes de ocre
La dama voltea los ídolos sangrantes de soledades
Sus pasos van
Al Shopping que dibuja escondites prohibidos.
Su pelo es como un lienzo sagrado
En la urbe que aprisiona artistas longevos
Si yo pudiera atrapar los sueños
Y que la dama fulgorosa de despertares
Surgiera como una luz azul en el firmamento
Para renacer todos los paraísos estelares
El viento ausenta los pasos en la playa
Surge la voz sobre los ojos de la dama
Y todos los frenéticos lamentos
Acogen prisiones de sueños
En la historia de los focos parados
Entre el sol de san pedro y buenos aires
Cuando las violetas puras surgen
En un canto
Que purifica sangre
Con la dama embebida de soledad y luz.
A la muerte de mi ser
A Valeria con afecto
Dormir
con todas las muertes
en todas las fotos
en cada segundo,
abriendo las alas
durmiendo las luchas
con sentimientos.
Dormir
en la estrella
en el límite de la palabra
por el amor
por los sueños.
Dormir todo el día
hasta el crepúsculo
de esos pasos lejanos
guareciendo tu querer
el mío
mas mío que tuyo el mío
por todos los pasos.
Juan en el Crepúsculo
A Juan Gelman por sus luchas
Juan, tú que le escribes danzas al fuego
al pájaro ausente de la calesita
abre el sigiloso brillo en la calle,
verso herido con las madres del sur.
Eres el poeta que lloro los violines
el rojo del gorrión herido.
Tú acurrucas el niño dormido
la paz de la guerra.
Poeta de la mascara en resguardo
con sus decires en la América suicida,
eres en el paso hacia el poniente.
No morirás, Juan, en el crepúsculo,
tus gritos
ni tu causa mas allá de la muerte
que irrumpe con la crisálida del ayer.
En honor a
Robert Ervin Howard
Voy a elevar tanto mi canto que ni los dioses podrán detenerme.
Matare cada universo en el crepúsculo solitario.
Es tan grande mi apasionamiento
que toda la creación no bastará para mis manos.
Yo he de buscarte fantasma aunque muera
será tanto mi desgarro cósmico
que la danza en el paraíso agotara cada gota de santidad.
He de nombrarte dios innombrable
en cada palabra inmortal de mi fe desfallecida.
Si es necesario levantaré todas las lapidas
para que mi nombre iluso haga espantar
esas litigiosas potencias de los cielos mas altos.
Caminos que nadie toma
a esta tierra que piso
Yo he de transitar las sombras dolidas de esta ciudad San Pedro
volveré junto a las hadas del sauce.
Transito míticos caminos entre ríos lejanos.
Mil pájaros dormidos acunarán la letanía.
Viviré sumergido en despertares.
Yo he de transitar cada llama dormida
un camino que nadie toma
hacia el lado que nadie mira
una balada enamorada de la mariposa,
que anuncie cantos de ausencias dolidas.
Suprema es esta ciudad
donde la ola se alza sobre los muros.
Mi grito se hace mas ausente,
camino solitario como durmiendo la noche
con pasos hacia el laberinto del sur.
Voy transitando la senda de ausentes miradas
hay un sitio escondido donde los paraísos existen,
acumulando la fe y el pecado
la virtud de los dioses latentes en el crepúsculo.
Son simplemente caminos que nadie toma
donde nadie muere
hasta que el fulgor de la calandria
suspira con el lamento de la ciudad,
cuando el lamento duele con el dolor
mas ausente mi desesperado canto suicida.
Yo he de regresar por ese camino diferente
hasta que la playa de mi ayer
resucite en flores pequeñas y hermosas
hacia todo el inmenso mundo.
En el crepúsculo rojo como mi sangre
En honor y recuerdo del enorme genio literario
Robert Ervin Howard
Robert que pregunta hago al horizonte de laberintos satánicos
ahora que los fantasmas recorren la tierra,
cuando quiero volar sobre las casas de mi ciudad.
Magos y serpientes inundan el mundo.
Robert, el tiro en tu cerebro mato todo el infinito
por eso es que el centinela de la guerra cósmica
mata todo lo que existe en las lejanías.
Si por un momento yo pudiera elevar las ausencias
transformarlo en un amor y en un veneno tan puros
en el crepúsculo rojo como mi sangre.
Pero somos humanos Robert
carecemos de todo lo que poseen los dioses.
Inmortal tu nombre en los libros de los libros
cuando se agiganta la araña que destruye tu mundo
la inspiración poeta de las madrugadas de vampiros.
Robert, adiós a tus poemas y a las piras
porque tu dios no fue el mío
ante las eternas palpitaciones del universo.
Los árboles
Dedicado a mi maestro Rafael Calle y a la naturaleza
Los árboles de inviernos agonizan
entre las lluvias en los verdes bosques,
donde miles de pájaros se mueven
como las olas de los bravos mares.
Son como mil estrellas en las noches
de paraísos, cual las puras almas ,
los árboles de luces entre gotas
de los cristales de las santas fuentes.
Los árboles de Junio se estremecen
entre frescuras de los blancos cielos,
donde los hombres gozan primaveras
cual los arcángeles de dulces ríos.
Sus ramas con gorriones enmudecen
todas las tardes con otoños grises,
entre hermosos luceros de los astros
que van durmiendo fuertes fríos lejos.
Elegía de un poeta solitario
( Dedicado a Pablo Banegas)
Irrumpí en el mágico mundo de un cuentista
virtud ilusa de renacer las damas heridas.
Irrumpí poeta que cree en los duendes
en cada melodía del olimpo glorioso
por eso glorifico al cuentista
y su pluma herida por amaneceres.
Ante la mano de los demonios
deshojé la vida y la reaccionaria muerte
con los laberintos de Borges
en el abismo del palpito en San Pedro.
Irrumpí cada puerta de Kafka
cada araña de los oscuros sótanos.
Maldije mi espíritu
para aparecer en un rostro acuático
lamentando las irreverencias del destino.
La misa de mi cuerpo fulguro azul
entonces el signo del ave fénix surgió
en este poema que regresa al cosmos
para lapidar la fruta roja del paraíso.
A la dama azul en el crepúsculo
A mi hermana Guillermina
La dama vislumbra atardeceres en el crepúsculo
En la buenos aires asfixiante
Remueve los laberintos de utopías
Va por la sinuosa buenos Aires
Resurgiendo las paredes de ocre
La dama voltea los ídolos sangrantes de soledades
Sus pasos van
Al Shopping que dibuja escondites prohibidos.
Su pelo es como un lienzo sagrado
En la urbe que aprisiona artistas longevos
Si yo pudiera atrapar los sueños
Y que la dama fulgorosa de despertares
Surgiera como una luz azul en el firmamento
Para renacer todos los paraísos estelares
El viento ausenta los pasos en la playa
Surge la voz sobre los ojos de la dama
Y todos los frenéticos lamentos
Acogen prisiones de sueños
En la historia de los focos parados
Entre el sol de san pedro y buenos aires
Cuando las violetas puras surgen
En un canto
Que purifica sangre
Con la dama embebida de soledad y luz.
A la muerte de mi ser
A Valeria con afecto
Dormir
con todas las muertes
en todas las fotos
en cada segundo,
abriendo las alas
durmiendo las luchas
con sentimientos.
Dormir
en la estrella
en el límite de la palabra
por el amor
por los sueños.
Dormir todo el día
hasta el crepúsculo
de esos pasos lejanos
guareciendo tu querer
el mío
mas mío que tuyo el mío
por todos los pasos.
Juan en el Crepúsculo
A Juan Gelman por sus luchas
Juan, tú que le escribes danzas al fuego
al pájaro ausente de la calesita
abre el sigiloso brillo en la calle,
verso herido con las madres del sur.
Eres el poeta que lloro los violines
el rojo del gorrión herido.
Tú acurrucas el niño dormido
la paz de la guerra.
Poeta de la mascara en resguardo
con sus decires en la América suicida,
eres en el paso hacia el poniente.
No morirás, Juan, en el crepúsculo,
tus gritos
ni tu causa mas allá de la muerte
que irrumpe con la crisálida del ayer.
lunes, 20 de diciembre de 2010
LA PUERTA 9
LA PUERTA 9
Detrás de la puerta se oían las voces, parecían unos seres extraños,
celosos, se escuchaban gritos y un zumbido como de moscas, ruido a metal.
Frente a la puerta estaba el niño Juan con mirada perdida
en lo oscuro,leyendo en ella un numero pintado de blanco: 9 , el niño temeroso mirabadicha puerta haciéndose preguntas sobre los zumbidos, pensaba ¿ Qué serian esas voces?,de pronto vio cómo unos golpes la hacían temblar, gritos, aullidos,
¡ no me matés!, escuchaba.
Luego el zumbido continuaba, todo transcurría en un tiempo cíclico,
Juan temblaba ante tremendos golpes, ¡ no me matés!, escuchaba. Estaba en el umbral de la puerta como un perro acurrucado, silencioso. Aquello era algo tremendo.
Frente a la puerta se sentía diminuto y más con esos pasos lejanos, que parecían acercarse y alejarse,sería algún hombre incontrolado.
Todo eso creaba un clima extraño. ¡No me matés! Se oía.
El niño en un momento empezó a llorar, levantaba la mirada, como rogando a Dios.
En un principio dudó si quedarse o irse, tenía temor, con un sentimiento de nausea.
Despacio, temeroso se acercó a la puerta, era de color negra, oscura como un abismo.
De pronto un golpe seco del otro lado abrió un orificio,
y una luz salió, parecíaque el infierno estaba saliendo de la puerta 9. Juan se acercó casi sintiéndose morir, pero en un acto de curiosidad al sentir silencio y paz en ese momento,escuchó una voz y se acercó.
Y al mirar por el orificio si bien no pudo captar demasiado,
vio unos dedos como humanos y luego la mano con una flor, y escuchó unas risas.
La luz quesalía de la puerta lo hizo sentir feliz. Pero de pronto el agujero fue obstruido,dejando a Juan con la duda, ¿ Qué seres o cosas habría detrás de la puerta?
Se tapó los ojos, no miró. Un golpe seco sacudió la puerta: ¡ no me matés!.
El se apartó dela puerta,temiendo cualquier cosa menos algo bueno.
Entonces sintió rasguños en la madera,como de un león o un tigre.
Hubo silencio, el silencio de una misa, luego voces y pasos, no se daba cuenta en su inocencia que podría ser, apenas tenía 9 años. Sintió nuevamente temor, pensó en las flores que había visto. El número 9 seguía indemne como un símbolo expectante. Las horas pasaban y su tiempo parecía estar junto a la puerta. El permanecía allí como una estaca del destino, sintió de pronto
el sonido de una campana que venia del otro lado.
El niño comenzó a levantarse sintió una mano en su hombro, miró y era un hombre alto de traje oscuro como la puerta: y le preguntó:
- ¿ Niño cómo te llamás?.
- Juan, respondió, temeroso:
-Juan Blanco
-Lindo nombre dijo el hombre , ¿ Que haces aquí y no en tu casa?
-No ves que la escuela está cerrada, no ves que no podés entrar.
El niño miró la puerta y al voltear no vio más al hombre, había desaparecido.
Sintió , pero dudó, si había sido un humano o un fantasma,
de pronto la puerta fue golpeada y escuchó: ¡ no, por favor! No me matés, no no…
Y ante un impulso tras esos golpes tremendos y gritos,
se abalanzó sobre la puerta y la abrió.
-Juan, Juan despierta, escuchó
El niño reaccionó y vio a su madre, todo había sido un sueño,
un mal sueño,-Vamos Juan tenés que despertarte, son las nueve menos
veinte y hay que ir a la escuela, El niño vaciló, le dijo:
-Mamá tuve una pesadilla mientras dormía, un sueño horrible tengo miedo
de ir a la escuela. -Vamos Juan no digás tonterías, es tarde tengo que
ir a trabajar y tu padre hoy tiene doble turno en la fábrica.
-No, no quiero ir mamá, tengo miedo, mucho miedo.
Entonces su madre lo agarró del brazo y le dijo:
-Mirá Juan no sé qué soñaste, pero si no voy a trabajar no podrás
seguiryendo a clases, ni que te regale para tu cumpleaños esos muñecos raros de la televisión.
El niño tomó un poco de te en forma apresurada, se miró al espejo
y junto a sus padres subió al auto gacel. Su madre manejaba ya que su padre estaba un poco cansado.
Juan estaba nervioso su padre lo miraba y le preguntaba insistente:
- Hijo que té ocurre que estás tan silencioso y pensativo,
-Nada papá, nada.- El auto paso dos semáforos a mediana velocidad ,
era una mañana fría y sombría, de lejos se veían las palomas del campanario de una iglesia.
El niño se despidió de sus padres y bajó, observó como el auto aceleraba
y doblaba en la esquina , la campana comenzó a sonar, Juan caminaba
nervioso con aire de sospecha, en esa mañana fría como de cementerio.
Paso al lado de unas flores y miró su reloj pulsera que marcaba
las nueve de la mañana.
Sintió el zumbido de moscas y con horror observó la fachada de la escuela
y vió la puerta 9 , a un costado un grupo de chicos de su edad
que caminaban despacio,y ellos decían:
-No, no lo vamos a matar. Solo lo golpearemos un poco,.
Otros decían:
-Lo vamos a encerrar en la escuela.Juan tenía miedo,
miraba la puerta con temor a acercarse.
Los niños avanzaban y discutían entre si,Juan sentía
un olor muy fuerte como de muerte, y un zumbido;
ellos avanzaban.
-No, no lo vamos a matar le vamos a pegar entre todos
y le robamos el reloj.
Juan desesperado comenzó a correr y se perdió en una plaza cercana.
Los chicos le gritaban, Juan siguió corriendo hacia su casa
con todas sus fuerzas, y exhausto cayó.
Autor: JAVIER DICENZO
Detrás de la puerta se oían las voces, parecían unos seres extraños,
celosos, se escuchaban gritos y un zumbido como de moscas, ruido a metal.
Frente a la puerta estaba el niño Juan con mirada perdida
en lo oscuro,leyendo en ella un numero pintado de blanco: 9 , el niño temeroso mirabadicha puerta haciéndose preguntas sobre los zumbidos, pensaba ¿ Qué serian esas voces?,de pronto vio cómo unos golpes la hacían temblar, gritos, aullidos,
¡ no me matés!, escuchaba.
Luego el zumbido continuaba, todo transcurría en un tiempo cíclico,
Juan temblaba ante tremendos golpes, ¡ no me matés!, escuchaba. Estaba en el umbral de la puerta como un perro acurrucado, silencioso. Aquello era algo tremendo.
Frente a la puerta se sentía diminuto y más con esos pasos lejanos, que parecían acercarse y alejarse,sería algún hombre incontrolado.
Todo eso creaba un clima extraño. ¡No me matés! Se oía.
El niño en un momento empezó a llorar, levantaba la mirada, como rogando a Dios.
En un principio dudó si quedarse o irse, tenía temor, con un sentimiento de nausea.
Despacio, temeroso se acercó a la puerta, era de color negra, oscura como un abismo.
De pronto un golpe seco del otro lado abrió un orificio,
y una luz salió, parecíaque el infierno estaba saliendo de la puerta 9. Juan se acercó casi sintiéndose morir, pero en un acto de curiosidad al sentir silencio y paz en ese momento,escuchó una voz y se acercó.
Y al mirar por el orificio si bien no pudo captar demasiado,
vio unos dedos como humanos y luego la mano con una flor, y escuchó unas risas.
La luz quesalía de la puerta lo hizo sentir feliz. Pero de pronto el agujero fue obstruido,dejando a Juan con la duda, ¿ Qué seres o cosas habría detrás de la puerta?
Se tapó los ojos, no miró. Un golpe seco sacudió la puerta: ¡ no me matés!.
El se apartó dela puerta,temiendo cualquier cosa menos algo bueno.
Entonces sintió rasguños en la madera,como de un león o un tigre.
Hubo silencio, el silencio de una misa, luego voces y pasos, no se daba cuenta en su inocencia que podría ser, apenas tenía 9 años. Sintió nuevamente temor, pensó en las flores que había visto. El número 9 seguía indemne como un símbolo expectante. Las horas pasaban y su tiempo parecía estar junto a la puerta. El permanecía allí como una estaca del destino, sintió de pronto
el sonido de una campana que venia del otro lado.
El niño comenzó a levantarse sintió una mano en su hombro, miró y era un hombre alto de traje oscuro como la puerta: y le preguntó:
- ¿ Niño cómo te llamás?.
- Juan, respondió, temeroso:
-Juan Blanco
-Lindo nombre dijo el hombre , ¿ Que haces aquí y no en tu casa?
-No ves que la escuela está cerrada, no ves que no podés entrar.
El niño miró la puerta y al voltear no vio más al hombre, había desaparecido.
Sintió , pero dudó, si había sido un humano o un fantasma,
de pronto la puerta fue golpeada y escuchó: ¡ no, por favor! No me matés, no no…
Y ante un impulso tras esos golpes tremendos y gritos,
se abalanzó sobre la puerta y la abrió.
-Juan, Juan despierta, escuchó
El niño reaccionó y vio a su madre, todo había sido un sueño,
un mal sueño,-Vamos Juan tenés que despertarte, son las nueve menos
veinte y hay que ir a la escuela, El niño vaciló, le dijo:
-Mamá tuve una pesadilla mientras dormía, un sueño horrible tengo miedo
de ir a la escuela. -Vamos Juan no digás tonterías, es tarde tengo que
ir a trabajar y tu padre hoy tiene doble turno en la fábrica.
-No, no quiero ir mamá, tengo miedo, mucho miedo.
Entonces su madre lo agarró del brazo y le dijo:
-Mirá Juan no sé qué soñaste, pero si no voy a trabajar no podrás
seguiryendo a clases, ni que te regale para tu cumpleaños esos muñecos raros de la televisión.
El niño tomó un poco de te en forma apresurada, se miró al espejo
y junto a sus padres subió al auto gacel. Su madre manejaba ya que su padre estaba un poco cansado.
Juan estaba nervioso su padre lo miraba y le preguntaba insistente:
- Hijo que té ocurre que estás tan silencioso y pensativo,
-Nada papá, nada.- El auto paso dos semáforos a mediana velocidad ,
era una mañana fría y sombría, de lejos se veían las palomas del campanario de una iglesia.
El niño se despidió de sus padres y bajó, observó como el auto aceleraba
y doblaba en la esquina , la campana comenzó a sonar, Juan caminaba
nervioso con aire de sospecha, en esa mañana fría como de cementerio.
Paso al lado de unas flores y miró su reloj pulsera que marcaba
las nueve de la mañana.
Sintió el zumbido de moscas y con horror observó la fachada de la escuela
y vió la puerta 9 , a un costado un grupo de chicos de su edad
que caminaban despacio,y ellos decían:
-No, no lo vamos a matar. Solo lo golpearemos un poco,.
Otros decían:
-Lo vamos a encerrar en la escuela.Juan tenía miedo,
miraba la puerta con temor a acercarse.
Los niños avanzaban y discutían entre si,Juan sentía
un olor muy fuerte como de muerte, y un zumbido;
ellos avanzaban.
-No, no lo vamos a matar le vamos a pegar entre todos
y le robamos el reloj.
Juan desesperado comenzó a correr y se perdió en una plaza cercana.
Los chicos le gritaban, Juan siguió corriendo hacia su casa
con todas sus fuerzas, y exhausto cayó.
Autor: JAVIER DICENZO
En tu vida habitan las estrellas
En tu vida habitan las estrellas
a Martín Acuña
Martín
si la mar huyera sobre los confines del planeta,
si tu poesía elevara los cisnes del crepúsculo
pues todo seria un cantar de baladas enamoradas.
Martín
si un niño te pidiera un poema
y tu se lo dieras
si la verdad guareciera las letras
y el cantar de los cantares sufriera
por ver tu lira
pues todo seria hermoso
las danzas de almas lloverías sobre la tierra.
Nada seria cruel
nada ausente poeta
herida de las selvas
caricia perdida que elevas.
Pero estamos en el mundo
con sus soledades y crueldades,
si te debo todos mis poemas
si el rayo cruel volviera a mi vida,
si tu vida fuera un camino a la espera;
pues caminante que camino llevas
déjame darte mi verso entero
para que digas lo que dice el poeta.
Cruz de olvido llevas
danzas de niños
corazones solitos y cantar de lluvia de enero.
Busca
busca la poesía
los largos destinos
porque se que en tu vida habitan las estrellas.
JAVIER DICENZO
a Martín Acuña
Martín
si la mar huyera sobre los confines del planeta,
si tu poesía elevara los cisnes del crepúsculo
pues todo seria un cantar de baladas enamoradas.
Martín
si un niño te pidiera un poema
y tu se lo dieras
si la verdad guareciera las letras
y el cantar de los cantares sufriera
por ver tu lira
pues todo seria hermoso
las danzas de almas lloverías sobre la tierra.
Nada seria cruel
nada ausente poeta
herida de las selvas
caricia perdida que elevas.
Pero estamos en el mundo
con sus soledades y crueldades,
si te debo todos mis poemas
si el rayo cruel volviera a mi vida,
si tu vida fuera un camino a la espera;
pues caminante que camino llevas
déjame darte mi verso entero
para que digas lo que dice el poeta.
Cruz de olvido llevas
danzas de niños
corazones solitos y cantar de lluvia de enero.
Busca
busca la poesía
los largos destinos
porque se que en tu vida habitan las estrellas.
JAVIER DICENZO
viernes, 3 de diciembre de 2010
PARA APARENTAR MI NIÑEZ DE LABERINTO PERPETUO
Para aparentar mi niñez de laberinto perpetuo
Donde la paz extiende los infinitos cielos en el horizonte
no existe la melancólica esfera de bocas de fuego.
Quiero matar las mariposas sangrientas con los espejos.
¿Qué voces aman la levedad de siluetas en el crepúsculo?
Neruda ya no esta en mi abismo insondable.
Ni Luís Alposta con todas sus poesías
podría sanar mi alma secuencial en los paraísos.
Amo ese camino solitario en los despertares de la humanidad.
¿ Quien predice mi espíritu dimensional?
Hay una espada palpitando mi elemental guarida.
Me paro frente a la danza angelical
abro mi vida con cada espíritu de pájaros heridos.
Mi metamorfosis no cederá láminas de despedida.
No me basta que un gris del viento caiga sobre el silencio,
me cercan los fantasmas de Alan poe.
No tengo una lira aguda para curar mi ojo abatido
ni el despertar milenario que hace juegos en la piel.
Me niego a la eternidad pasando frente a cruces,
a alzar mi voz profunda para resucitar las flores,
porque doy tregua al desfiladero de pasos.
Amo la libertad de mi ser con la mirada Venus
exquisita desnudez de llamas en el Apocalipsis.
Mi denuncia a la vida es para lo innombrable
que se hace raíz penumbrosa de árboles azules
para aparentar mi niñez de laberinto perpetuo.
JAVIER DICENZO DICIEMBRE DE 2010
Donde la paz extiende los infinitos cielos en el horizonte
no existe la melancólica esfera de bocas de fuego.
Quiero matar las mariposas sangrientas con los espejos.
¿Qué voces aman la levedad de siluetas en el crepúsculo?
Neruda ya no esta en mi abismo insondable.
Ni Luís Alposta con todas sus poesías
podría sanar mi alma secuencial en los paraísos.
Amo ese camino solitario en los despertares de la humanidad.
¿ Quien predice mi espíritu dimensional?
Hay una espada palpitando mi elemental guarida.
Me paro frente a la danza angelical
abro mi vida con cada espíritu de pájaros heridos.
Mi metamorfosis no cederá láminas de despedida.
No me basta que un gris del viento caiga sobre el silencio,
me cercan los fantasmas de Alan poe.
No tengo una lira aguda para curar mi ojo abatido
ni el despertar milenario que hace juegos en la piel.
Me niego a la eternidad pasando frente a cruces,
a alzar mi voz profunda para resucitar las flores,
porque doy tregua al desfiladero de pasos.
Amo la libertad de mi ser con la mirada Venus
exquisita desnudez de llamas en el Apocalipsis.
Mi denuncia a la vida es para lo innombrable
que se hace raíz penumbrosa de árboles azules
para aparentar mi niñez de laberinto perpetuo.
JAVIER DICENZO DICIEMBRE DE 2010
viernes, 22 de octubre de 2010
EL DESENCANTO AZUL DE LA DAMA
El desencanto Azul de la dama
Si existe una dama fulgorosa en los despertares
esa prisión no atardecerá la melodía.
Puedo poseer cada rosa en el cielo
acariciar un gato embebido de despertares
Puedo llamar al azul de la dama
una tristeza gótica en la Europa del sur
por eso mi prisión se acerca a Kafka.
Si existe una dama fulgorosa en los despertares
agotaré el poema enamorado
tras la secuencia desalmada de una gaviota herida.
Existen muchas palabras olvidadas
tristezas lejanas en los caminos de la vida
sobre la enumeración irreal del anochecer.
JAVIER DICENZO
Si existe una dama fulgorosa en los despertares
esa prisión no atardecerá la melodía.
Puedo poseer cada rosa en el cielo
acariciar un gato embebido de despertares
Puedo llamar al azul de la dama
una tristeza gótica en la Europa del sur
por eso mi prisión se acerca a Kafka.
Si existe una dama fulgorosa en los despertares
agotaré el poema enamorado
tras la secuencia desalmada de una gaviota herida.
Existen muchas palabras olvidadas
tristezas lejanas en los caminos de la vida
sobre la enumeración irreal del anochecer.
JAVIER DICENZO
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